miércoles, 5 de junio de 2013

Chile: Sopas y que viva el sopeo.

Mercado de Caldillos y Cazuelas Curicó, VII región la del Maule. 

Plaza de Curicó, Mercado de Caldillos y Cazuelas. Mayo 2013 Foto de Anabella. 


 En plena plaza Curicana, que aún conserva ese estilo de las antiguas plazas (en muchas ciudades chilenas se han sepultado bajo cemento). Se desarrolló durante tres días, uno de los eventos esperados por quienes se interesan, cultivan y quieren las cocinas chilenas. El 8 avo Mercado de Caldillos y Cazuelas, que reúne cada año distintos caldos representativos de nuestro país, más los de algunos invitados de fuera. Este año; se desarrolló los dos primeros días bajo la lluvia y el tercero con un tibio sol otoñal. 

Ya lo dije por ahí. Cada año se supera, se ha transformado en una tradición y en una tremenda contribución para posicionar la gastronomía chilena en el sitial que debiera corresponderle. Como escribió Carlos Reyes (periodista especializado en gastronomía y vinos), refiriéndose a la variedad de preparaciones disponibles en este encuentro “Esa lista de opciones sirvió para reafirmar una poco conocida perogrullada: la cocina chilena es tan diversa como su larga y fragmentada geografía física.” 

Una de las pizarras de la Muestra. Curicó Mayo 2013. Foto de Anabella 

 Hasta hace poco, mucha gente al hablar de nuestras cocinas repetía como letanía que esta era por decirlo de alguna forma “escueta”, “fome” y cosas por el estilo. Solo un par de platos como las humas, pastel de choclo, empanada, cazuela y el charquicán. Ah, y con suerte algunos incluían el curanto. 

La ceguera para identificar la vasta variedad posible de encontrar aún en los fogones de Chile, -me atrevo a decir- era casi como el “discurso oficial”. Como en todo, siempre había algunos disidentes. Porfiados que no pretendo individualizar ahora; si diré que eran pocos. Afortunadamente cada día se van sumando más. Los Chef del Maule están entre los convencidos, llevan ya 8 años impulsando este encuentro de y con las cocinas de todo Chile, a través de una preparación de esas que se repiten de costa a cordillera y de sur a norte. Nuestras sopas o caldos.

  Parte de la oferta de sopas. Curicó 2013. Foto de Anabella. 

Las sopas en nuestro país se sirven calientes, haga frío o calor. La variedad es amplia, van de liquidas a espesas. Las llamamos caldos, sopas, sopitas, cremas, cazuelas, carbonadas, caldillos, pailas con apellido y hervidos. 

Hay que mencionar que en nuestro pasado (a veces no tan pasado) encontraremos patente la influencia extranjera en ellas; siguiendo modas y modos foráneos que somos bien dados a replicar y también incorporando algo de los inmigrantes avecindados. 

¿Ejemplos antiguos? En la re edición de los “Apuntes para la Historia de la Cocina Chilena” hay al final unos menús ofrecidos en manifestaciones oficiales de antaño. Lo que la llevaba en esos tiempos (y hasta mucho después) era la cocina francesa. De ahí provienen algunos “Potages” enumerados: Bisque d´écrevises y Consommé Royale. O el Potage a la Reine; o el Printanier aux coroutons. Otro es el Potáge creme de aspergues capetown, y el Consommé con flanes de trufa. Bien fifí las sopas esas. 

Mais ouí eso era lo que se servía en cenas oficiales, mientras en la mayoría de las casas lo que se preparaba y servía era lo que enuncio a continuación, descrito en el glosario final del mismo libro: 

“Sopas: Platos compuestos de caldo con rebanadas de pan, arroz, pasta, etc. Otra, plato compuesto de un líquido alimenticio y de rebanadas de pan, pasta, fécula o verduras que se mezclan con un caldo en el plato de este mismo nombre. Se le signa también como comida que dan a los pobres en el convento. 

Caldillo: Caldo o sopa preparada con pescado, mariscos, cebollas y ocasionalmente de papas. A veces se le agrega leche, asemejándolo al chowder norteamericano. 

Cazuela: Sopa guiso elaborada principalmente de carne de ave, cerdo (chancho) o vacuno, acompañada de arroz, chuchoca, papas y verduras servidas en el caldo de su cocción. Carbonada: Comida guisada caldosa, que contiene carne de vacuno trozada, papas, cebolla, arroz, zapallo y verduras”. 




Carbonada: Comida guisada caldosa, que contiene carne de vacuno trozada, papas, cebolla, arroz, zapallo y verduras”. 

De Apuntes para la historia de la Cocina Chilena.

Influencias foraneas actuales, en este momento se me ocurre el agregar jengibre a cremas de zapallo y otras sopas o usar glutamato. La "modernidad" ya nos había llenado de caldos concentrados. En fin... trasvasijes, aportes, prestamos; así pasa en todas partes.

Olla con reponedora sopa. Curicó 2013. Foto de Anabella.



Los caldos descritos dejan fuera  algunas categorías de caldos característicos de distintos lugares de nuestro país, no hay que olvidar que como dijo su autor, son… “apuntes” y en tanto no son algo acabado, ni un dogma al momento de hablar de nuestras cocinas.



A la luz de mi experiencia de trabajo con comunidades, grupos urbanos o rurales he podido oír, conocer y probar más caldos que los que se describen ahí (o de los que aparecen reiteradamente en los recetarios impresos). En la TV los podremos ver  algunos en los programas que recogen nuestras tradiciones; raramente los encontraremos en los habituales programas de cocina.


Varios de ellos han sido preparados y dados a conocer en las distintas versiones de los Mercados de Caldillos y Cazuelas.  Algo que considero muy meritorio de este encuentro anual.

 En primer plano, La Carraca; plato de arrieros presentado por  IV región.
Curicó, Mayo 2013. Foto de Anabella.



Afortunadamente  - y en gran parte gracias a estos encuentros- el horizonte de nuestros caldos va adquiriendo su real dimensión. Ya estamos tomando conciencia que no solo tenemos en nuestro repertorio nacional: la cazuela de vacuno o de ave, con un trozo de zapallo, papa, choclo y poroto verde. Por lo demás los choclos y los porotos verdes son veraniegos y comemos cazuela todo el santo año.




El Chairo Nortino. Curicó 2013 Foto de Anabella.




En esta versión de la Feria,  ante los incrédulos ojos de muchos visitantes y para deleite de todos los presentes había ¡Chairo de llamo! de la I región- Antiguamente plato preparado en esas tierras en fiestas y ceremonias ligadas a las labores agrícolas –como me explicó alguna vez- Aurora Cayo, activa “curadora” de las tradiciones de su pueblo de Chiapas.



En general la gente suele asociar las cazuelas de cordero a Magallanes; olvidando que éste se encuentra de norte a sur. Por el norte se prepara con quínoa o con trigo majado, sal, orégano y perejil  en su versión atacameña. 


El mar en la sopa. Curico 2013 Foto de Anabella

Los hongos un mundo de sabores en sopas. Foto de Anabella


Pareciera que hoy en día pocos saben que los caldos de quínoa, del tipo vegetariano no son una adquisición reciente de nuestras cocinas. No falta quien crea que aparecieron por influencia de la cocina vegetariana que desde hace unos años tiene más adeptos en Chile. Cosa equivocada ya que el vegetarianismo ha tenido cultores desde hace más años de los que se cree.  La cocina atacameña vaya uno a saber, desde cuando la tiene entre sus platos cotidianos, con o sin carne y que les llaman cazuelas o por nombres quechuas o aymaras. Ojo también  hay kinwa desde hace muchos años quínoa  en los Korru (caldos) mapuches.

Caldo espolvoreado con harina tostada. Foto de Anabella


Otro ingrediente con presencia en los caldos de muchas regiones del país, es la harina tostada. Presente en Caldillos y Cazuelas en una deliciosa guañaca. La misma harina tostada por el norte aparece como Churry, una sopa de cocho con grasa, al que agregan agua hervida y una vez fuera del fuego se revuelve incorporando la harina tostada. No es un caldo muy espeso, y se sirve con ají color algo que antes era tan “popular”, como ahora el merken.

Esta harina tostá –como le dicen algunos- aparece también en desayunos o a media mañana. En caldos, calditos o sopas con harina tostada, así lo mencionaron en la VII y VIII regiónes en zonas rurales, dónde los caldos aún son parte del desayuno de los hombres que salen temprano a realizar labores agrícolas.


 
El Caldo Chancho. Curico 2013. Foto de Anabella

Un aporte considerable, a la identificación de la variedad de caldos, sopas, caldillos, cazuelas y demases y a su divulgación; es la que se consigue con este encuentro en torno a las sopas de Chile.



Los Caldillos y Cazuelas presente en  esta versión:



De la Primera región, llegó la Karapulka, traída por un restaurante Centro Azapa y el Chairo, presentado por Norte Chile Chef.

El Chairo ya nombrado, preparado magistralmente por la Nortina Agrupación de chef de Iquique.



La cuarta región, representada por  el liceo Técnico Eduardo Frei de Monte Patria, cuyos profesores y alumnos prepararon una clásica Carraca nortina. Plato habitual de arrieros.





Carbonada de mariscos porteña, Agrupación Quinta Escencia. De la Quinta región.



Me bajó la duda si el Chancho Caldo presentado por Culinary sería de sede Viña o Stgo, Lo importante era que estaba espectacular!!!



Desde la R Metropolitana llegaron con un Curanto en Olla de la Isla de Chiloé, con milcaos y chapaleles, presentado por Achiga Chef.



Y los de Escuela Culinaria Francesa, se la jugaron con Un Cocimiento al estilo del Matadero Franklin. No puedo evitar comentar lo bueno que estaba.



Jabalí Chile de R Metropolitana, llevó una cazuela de Jabalí.



La Cazuela de cabrito con papas nativas, yuyos, verduras, zapallo asado y locro corrió por cuenta de la Hacienda Santa Martina de la metropolitana.



La Asociación Gastronómica del Libertador, Cigadel aportó a esta variada muestra  con un Cocimiento al disco de conejos y codornices de la sexta región.



Mientras que desde la séptima la Comunidad Indígena Follil Mapu, preparó lo que llamó Kori Mapuche.



No faltó un plato bien maulino, esta vez con cordero. Cordero Mariscal  preparado por banquetes Rufino.



La guañaca de mariscos con papitas chancheras de la octava región, que viajó gracias a la los de Cocina Intercultural, que cada año se luce.



También desde allá llegaron del Centro de Eventos Los Castaños con su Consomé de Hongos nativos y Asado de Tira.



La décima región nos deleitó con una suculenta cazuela de cordero con Luche preparada por la Agrupación Gastronómica de Los Lagos Agall.



Desde La Casa de Temo de la décima, prepararon un clásico de su zona el Caldillo de Cholgas.



Directamente desde al Mercado de Angelmó, del restaurante Chilotito Marino uno de esos suculentos Mariscales Calientes.



Los Chef de Aysen, de la Undécima sorprendieron con la Cazuela de avutarda con pebre de rábano silvestre. Yo también me preguntaba qué diablos es la avudarta Tuve que buscarlo en el diccionario. Claramente hay que ir a conocer por esos lados.



Y finalmente los caldos extranjeros que nos visitaron, desde Uruguay con un guiso Carrero de Cordero, Argentina trajo su locro y  Brasil Frijoles negros con cristales de tocino y chicharrón. 

 El caldo del Brasil. Curicó 2013. Foto de Anabella


Eso no fue todo, este año los Chef del Maule involucraron a varios locales Curicanos, los que además de concursar buscando el mejor de los caldos curicanos; tenían una oferta variada de caldillos y cazuelas durante los tres días que duró este Mercado.





Lo que resta por agregar, solo felicitaciones a la agrupación de los Chef del Maule y a Rubén Tapia por deleitarnos y permitirnos gozar de estas clásicas sopas chilenas. Y agradecer la convocatoria y trabajo de todos los cocineros y alumnos de gastronomía por gran su trabajo.




PROGRAMA

“En esta octava versión los organizadores decidieron enfatizar el intercambio de experiencias entre los actores del mundo gastronómico, y que tal conocimiento sea de alguna manera traspasado a las personas que concurran.
Por lo mismo, el programa contempló además la realización de un foro taller donde se debatió sobre la crítica gastronómica en regiones, lo que se complementó con exposiciones de algunos cocineros, que concitaron la atención de los presentes.   
En total, dijeron presente a la cita 23 expositores, de los cuales 20 son chilenos, y tres del extranjero (Uruguay, Brasil y Argentina).”

 Caldillos y Cazuelas 2013 Curicó, foto de Anabella


Otras miradas:



Y este no se lo pierdan con cariño de Corporación Pebre  http://vimeo.com/67212927

Buen provecho, a sopear durante el invierno!


Alumnas de Gastronomía trabajaron en Caldillos y Cazuelas











sábado, 4 de mayo de 2013

Cocinas Chilenas: La “Feria del Gusto” en Valparaíso

Una forma distinta de ver, pensar, hacer y querer las cosas.


 
 Muestra gráfica de variedad que hay en Chile. 
 Panel Eduardo Correa. Fotos Rita Moya y Anabella 

Hace solo un par de días, en Valparaíso y sin demasiado ruido hubo “una muestra de productos y preparaciones chilenas”. Puedo aventurar, que si esto hubiera ocurrido en Santiago -la capital-; la cobertura mediática hubiera sido harto mayor. 

Esta fue de las pocas ocasiones en que he tenido la posibilidad de ver tal variedad en exhibición. Muestras o ferias gastronómicas hay por montones, cada día toman más interés y se multiplican. Esta era distinta.


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Arca del Gusto, vista general. Foto de Anabella 

 En el marco del III Seminario Patrimonio Cultural Inmaterial, “Gestión Turística del Patrimonio Cultural Inmaterial” el 17 y 18 de Abril. Además de variadas e interesantes charlas y talleres, se realizó el lanzamiento del Proyecto Arca del Gusto en Chile. El proyecto tiene como mandantes a ANAMURI (Asociación de Mujeres Rurales e Indígenas) y CNCA (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes). Es ejecutado por la Universidad de Concepción y co ejecutado por: Slow Food, Cet Sur y Cima Sur. 


Arca del Gusto. Uno de los mucho panes que llegaron. 
Foto de Anabella. 

En estos tiempos en que hay mayor interés y demanda por “novedades” culinarias, hay que entender el fenómeno. Estamos insertos hace tiempo, y viviendo en el mundo globalizado. Chile no ha estado ajeno a este proceso. Por el contrario se ha involucrado con ímpetu en los mercados del alimento mundial, transformándose en un país exportador. Ya no vivimos solo de minerales y maderas. Las exportaciones hortofrutícolas, vitivinícolas y de carnes son un fuerte motor para la economía nacional. 


 Papas Chilotas. Foto de Anabella 

Este hecho ha tenido incidencia en la realidad cotidiana y el paisaje rural, a lo largo y ancho del país. Los antiguos cultivos han sido desplazados por agricultura intensiva y dependiendo de la zona geográfica ahora; en vez de trigo, hortalizas, praderas de remolacha y otros cultivos que se privilegiaban antes para el consumo nacional. Fueron reemplazados por hectáreas de olivos, frutales, parronales, paltos, etc. Con el consiguiente riesgo de pérdida de variedades de productos que han sido usados desde siempre en la elaboración de nuestras comidas propias y características. Dejando en desmedro las pequeñas unidades productivas de agricultura familiar campesina. 

Vainas de Algarrobo. Foto Anabella. 

Por otro lado, la creciente urbanización ha impactado en la relación entre nosotros -los habitantes del país- y los alimentos. Nuestro consumo pasa ahora por supermercados, autoservicios, casinos. Comida enlatada, embotellada, empaquetada ultra procesada; que tiene escasa calidad gastronómica y que además sigue las modas mundiales. 

Algo similar está pasando en sectores mas rurales cada día se consume menos lo del huerto o lo de la localidad, cada vez más las cosas se compran. Productos elaborados lejos y muchas veces con escasa relación con la historia y tradiciones de las localidades. La economía local también se ve tocada. 

Nos alejamos de nuestros platos de infancia, muchos de los cuales las generaciones actuales solo alcanzan a conocer de oídas. Y para remate, no han sido recopiladas en recetarios… así es como se pierde el patrimonio ligado a productos, preparaciones; nuestra identidad en este tema se torna débil. 

Parte de la muestra de Novena Región. Foto Anabella

El impacto tiene otras caras, estamos perdiendo parte de nuestro patrimonio alimentario y cultural. Alimentario porque al privilegiar plantar especies que duren sin estropearse durante largos periodos de almacenamiento, frío, viaje, etc. Se han ido desechando variedades locales que al menos para mi gusto, eran harto más sabrosas y aromáticas. 

Impacto cultural porque se han ido perdiendo modos de producir particulares, propios solo de este país, se extinguen oficios tradicionales, festividades asociadas a la producción de los alimentos -entre otras-. Desaparecen productos y preparaciones. Y algo bastante preocupante, la economía familiar campesina, la pequeña producción diversificada es ya una rareza. Y qué decir del menoscabo en nuestra propia identidad. 

Aún estamos a tiempo de recuperar nuestras comidas y algunas de nuestras tradiciones culinarias. En ese sentido esta muestra y el trabajo codo a codo con quienes han sido “guardianas” de estas tradiciones; da una luz del cómo y por donde avanzar para recuperar eso que muchos no queremos perder. 

Vista general de la muestra. Foto de Anabella 

Aliado importante en este trabajo que recién comienza, es la Fundación Slow Food, cuyo proyecto más importante es el “Arca del Gusto”: un censo de productos alimenticios locales amenazados de extinción. Trabajo que viene realizando y apoyando en muchos países del mundo. Lo destacable es que para realizarlo trabaja con campesinos, pequeños productores artesanales, que son los que mantienen vivas muchas preparaciones y cuidan con esmero variedades vegetales y animales. Además de conocer y usar técnicas de preparación que vienen en muchos casos de muchas generaciones atrás. También se involucra a profesionales multidisciplinarios que colaboran desinteresadamente en este catastro inicial. 

Panel de muestra Eduardo Correa. Fotos Rita Moya y Anabella 
Papas chilotas, merken, frutillas blancas, Araucaria. Uva País 

Slow Food y otros vienen haciéndonos saber que en la actualidad, en el mundo contamos con muy pocas especies de cultivo para la nutrición humana: menos de 30 plantas proporcionan el 95% de la nutrición mundial. Y se hace un llamado de alerta ya que en el siglo pasado se extinguieron 250.000 especies de plantas. Otras cifras preocupantes indican que desde principios del siglo veinte, América ha perdido el 93% de sus productos agrícolas, Europa casi el 85%. Temas que aborda derechamente la “Fundación para la Biodiversidad”, organizando y patrocinando proyectos que defiendan nuestro patrimonio mundial de biodiversidad agrícola y las tradiciones gastronómicas de cada país
Panel de muestra Eduardo Correa. Fotos Rita Moya y Anabella 
Avellanas, ají, piñones, huevos azules, panal. 

La segunda etapa del Arca apunta a llevar a la categoría de “baluartes” a algunos de los productos de este catastro inicial. Para pasar a engrosar la lista de los actuales: Frutillas blancas de Purén, Gallinas Mapuches de los Huevos Azules, el Merken de Lumaco . Proyectos que se desarrollan sobre un territorio y que tienen como objetivo sostener concretamente estos productos y a las comunidades que los sustentan. 

 La muestra en Valparaíso, recala El Arca del Gusto

Panel de muestra Eduardo Correa. Fotos Rita Moya y Anabella 
Arrope de Uva País, fogones y otros.

Esta Feria del Gusto, se pensó buscando tener una “representación” que diera cuenta de la variedad existente a lo largo de Chile. Se comprometió la presencia de mujeres campesinas parte de Anamuri de diversas regiones, las que traerían productos y preparaciones propias de cada zona. 

Panel de muestra Eduardo Correa. Fotos Rita Moya y Anabella 

Una dificultad para la feria, la constituía el hecho de tener que presentarse en un hermoso edificio patrimonial de Valparaíso. El lugar era un marco perfecto para este proyecto de recuperación de alimentos y preparaciones patrimoniales Chilenos. Sin embargo por las características propias de este tipo de monumentos, hay factores que impiden el tener elementos con fuego para mantener calientes las preparaciones. Un escollo que hubo que superar con puro ingenio campesino, no cabían aquí cocinillas de ningún tipo, tampoco Richaud utilizados generalmente en eventos de todo tipo. ¿Cómo se hizo? No lo creerán pero la “salvación” vino de la mano de algo muy usado antaño en el campo. Los que me conocen seguro ya adivinan, usamos a sugerencia mía “cocinas brujas” y funcionaron a las mil maravillas. ¿Qué les parece? 

Empecemos el recorrido por Arica/Parinacota 



Las exponentes de esta región llegaron cargando sus bolsos con charqui de alpaca, y una de las papas de la zona. Estas son de variedades distintas a las que nos tienen acostumbrados ahora último. Un sabroso jugo de tumbo –fruto tropical que se da en la zona- y pan de por allá, combinando harina de quinoa con de trigo. Pongan ojo ya que una de las cosas interesantes de constatar fue la variedad de panes que aun sobreviven por varios rincones del país. Algo que vengo mencionando hace tiempo. Casi olvido mencionar unas enormes y moradas aceitunas de un sabor que solo tienen las de azapa. 

Desde Provincia del Tamarugal. Foto de Anabella. 

Desde Iquique, Aurora nos trajo de su oriunda y querida Chaipa un pan mestizo hecho con trigo y maíz, Maxa o Rumba, nos presentó las ocas (papas alargadas) y preparó un delicioso guiso con mote de maiz –uno pálido y de grano mediano- con sofrito de cebolla y queso de oveja (muy sabroso). Otro de sus paquetes venía con aceite de huacatay y unas ramitas, con las que preparó un pebre bien nortino. 



 
Oca. Foto de Anabella

Maxa o Rumpa, Foto de Anabella

Pebre de Huactay. Foto de Anabella


Desde Atacama, más bien de la precordillera de la Provincia de Huasco, Sonia llegó con enormes panes de rescoldo, unas bolsas con mote de maíz también preparado en casa y con lejía. De color mas amarillo que el anterior y de grano más pequeño. Claramente de otra variedad de maíz, por lo que su sabor es diferente. Uno que vive en la ciudad, casi ha olvidado estos sabores, los motes que se compran son pelado con soda caustica, ¡ná que ver con la tradición! 

El cartel que identificaba a la expositora y sus productos.

Pan de Rescoldo


 Aceitunas, charqueada de burro  Foto de Anabella. 

El pan de rescoldo y el mote mei, junto al charqui de cabra eran los principales compañeros de faena de los arrieros y crianceros de antaño. Quienes recorrían los senderos de la Pre cordillera de Vallenar arriando los piños de cabras, mulares y llamas. Hoy aquellas petacas; cargadas de Charqui de cabra y Pan de Rescoldo preparado por las mujeres, han comenzado a quedar en el olvido, junto a las ollas de agua hirviente para elaborar el Mote Mei. Para el pelado y preparación del mote, se depositaba un saco harinero cargado de ceniza, el cual se hacía hervir durante dos horas con la finalidad de pelar el maíz. 

Sonia y su rico pan de rescoldo. Foto de Anabella

Chañares y un dulce con copao y chañar, Foto de Anabella.

  El clásico vino dulce de la zona el Pajarete y un bocadillo improvisado 
con pan de rescoldo y charqueada de burro. Fotos de Anabella

Quebrando el desolado paisaje de las pampas nortinas, se alza el chañar. Siendo su dulce fruto codiciado por los pequeños pueblos que habitan el norte. A través de un minucioso proceso donde “se hierve el fruto, luego se exprime todo el jugo que contiene y se pasa por un colador muy fino. Para finalizar se vuelve a hervir”, obteniéndose el tradicional arrope de chañar. El cual no solo tiene usos alimentarios, sino también medicinales. 


Y para terminar esta primera parte sobre la Feria del Arca del Gusto, en Valparaíso. Unos dulces que preparó Sonia con mote de maíz, arrope de chañar y nueces picadas. Prueben, es riquísimo. 


Continuará…