martes, 13 de septiembre de 2011

Cocinas chilenas y fiestas patrias 2011.



Empanadas. La Quebrada Febrero 2011. Foto de Anabella

Como cada año, en Septiembre los chilenos festejamos nuestras fiestas patrias el 18 de Septiembre. En esos días sería considerado casi pecado hacerle el quite a las empanadas y los asados. No hay celebración sin ambos, junto a unos vasos de chicha o de vino.

En mi memoria, antes las empanadas eran cosa de Domingos; releyendo acerca de ella mis recuerdos fueron “avalados” por una simple frase encontrada en un antiguo (pero para mí) vigente texto de Oreste Plath donde consigna lo siguiente “Venga a comer empanadas mañana domingo es una invitación familiar nacional.” 

Así era varios años atrás, las empanadas cuya preparación requiere dedicarle su debido tiempo (antiguas recetas indican que el pino debe ser “oreado”); no estaban presentes cualquier día de la semana en el menú familiar (como en todo, pudiera haber excepciones). Hoy en día la cosa ha cambiado, basta con ir a alguna panadería, amasandería, pequeño negocio del barrio e incluso al supermercado y ahí están. Tan disponibles y a la mano que se han transformado en sacadoras de apuro cuando se acerca la hora de almuerzo en el trabajo, centro de estudios y hasta para llevar a casa. En la actualidad algunos la incluyen en el listado de “comida rápida” o al paso. Ni hablar de las facilidades de la modernidad, hasta encontramos masa preparada, llegar y rellenar para meter en su horno. De esas hay en la vega y los super, y en muchos otros negocios especializados en masas preparadas.


Expo Mundo Rural 2009. Foto de Anabella.

Teniendo en cuenta lo anterior, coincido con don Oreste –y no soy la única- en que el día “oficial” de la empanada es el 18 de Septiembre, para las Fiestas Patrias.
Hace ya tiempo, leyendo me encontré con un trabajo que profundizaba en la comida como una “metáfora identitaria” durante las fiestas patrias. Fecha en que a lo largo de Chile, se instalan ramadas y se comen empanadas.

La autora D. Holahan da cuenta de la evolución de nuestra identidad, a través del análisis de esta festividad nacional. Tomando por ejemplo en consideración que las empanadas, hoy en día son consumidas a lo largo del año. Más aún no solo en nuestro país sino en muchos otros. Ella llega a preguntarse si es que en esta fecha, la empanada adquiere otra carga simbólica que no posee durante el resto del año.
Pareciera tener bastante razón. Digo esto, considerando que hace unos días supimos de la hazaña de nuestros cronistas gastronómicos capitalinos; ell@s se dieron cita para deliberar y ranquear las mejores empanadas que uno podría comprar en negocios de la capital. Paladearon cerca de 40, estableciendo sus favoritas. La estrella de tan ardua tarea, fue la empanada de pino –de horno- de algunas comunas de la capital.

Algunas voces se levantaron pidiendo datos del resto de Chile, ¡es que tenemos una diversidad de la que no tenemos mucha conciencia!. En regiones hay muchas con sello propio, me refiero a dulces y saladas. Horneadas y fritas.


Empanadas fritas de mariscos. Niebla, Valdivia 2011. Foto de Anabella

Ramadas y Empanadas


Abril 2010 Buin. Foto de Anabella

En fiestas patrias a lo largo del país en fondas y ramadas están presentes las tradiciones, y si me apuran un poco diría nuestras tradiciones campesinas. Aparecen los trajes de china y de huaso, los pañuelos y el baile -nunca se bailan más patas de cueca que en esta festividad- y por supuesto la comida, liderada por las empanadas, seguida de asados -en anticuchos o al plato- y de algunas otras tradicionales preparaciones incluidas las reponedoras cazuelas y los choripanes con pebre.

La trilogía dieciochera por excelencia, probablemente sería: ramadas, cuecas y empanadas. Pareciera que no hay fiestas patrias, si no están presentes las tres. Con ellas se mantiene la tradición representada en la festividad.

La ramada, es el espacio físico que cobija a quienes festejan. Aunque en verdad a estas alturas muchas veces sea una carpa y no una ramada -con ramas- como antes. Pero, las cuelgas de banderitas y la “decoración” en la que suelen haber fardos de paja, espuelas, ponchos, o simplemente guirnaldas tricolores, volantines o unos coloridos manteles plásticos llenos de motivos dieciocheros; delimitan y definen el espacio simbólico. Ahí también la empanada representa un rol vital.

Según Holahan “ambas representaciones tienen elementos foráneos a lo que se trataba de establecer, como “la cultura chilena” a medianos del siglo XIX. Comenta que la empanada viene de España, y sin embargo hoy es un fuerte recuerdo de nuestra independencia de España. La ramada según dice, es un claro derivado del Nguillatún Mapuche, que a su vez representó una nueva nación que estaba tratando de “olvidar” la presencia de una población indígena”.


Empanadas en cata educativa, Viña Palo Alto. Abril 2011. Foto de Anabella

¿Importará tanto cual sea el origen de la empanada? O saber que hay rastros en otros confines, y que ya se había comido pasadito 1650. Para mí la cosa es menos compleja, como tengo madre y padre, soy hija. Pero soy yo, mi identidad está clarita. Un razonamiento por el estilo debe haber hecho en torno a las empanadas don Eugenio Pereira, que consignó que por 1807 ya era reputada como “nacional”.
Por el año 1958, O Plath escribe sobre “la empanada chilena”, manifestando que no se puede negar a que en otras partes también se come empanada semejante a las nuestras, “con arrufes por la orilla y todo”. Cita su origen como moro, agregando que José Eyzaguirre, conocedor de la cocina chilena y del mundo, declaraba que las empanadas eran de origen español. “Ya la representaban en el arte gótico del siglo XV. Hay una gárgola en el costado poniente de la Catedral de Santiago de Compostela, en la cual un fraile devora una empanada”. 

Por otra parte, Pereira Salas –según don Oreste- deja constancia de no haber encontrado demasiados datos acerca de ella. Pero documenta su antigüedad con una pintura; el lienzo de la Santa Cena de 1652, conservado en la sacristía de la Catedral de Santiago de Chile. 

¿Qué dice el propio Pereira Salas en sus Apuntes? Que no encontró muchos datos. Que las masas fritas y de horno ya eran de gusto general en la época republicana, refiriéndose a sopaipillas y empanadas. De las últimas menciona que el siglo XVIII era algo común en Europa, y que la empanada europea de masa de hoja es la que se transformó en la nuestra, la criolla. Esa que se hornea con grasa y se rellena con pino consistente en “picadillo de carne, cebollas, pasas, huevo y ají.

Pereira Salas afirmaba que ya en la colonia pasó a la “categoría de indispensable guiso nacional”. Siendo fruto -como plantea Sonia Montecino- de un mestizaje. Tomando como elemento de análisis el “pinu” de su relleno que lo indica (es una palabra mapuche que designa trozos de carne cocida). “El pino consiste en un picadillo de carne, cebolla, pasas, huevos y ají”. Al respecto Plath planteaba que lo vernáculo, lo autóctono de la empanada estaría, justamente en el relleno; ya que en España hablan de picadillo, y acá se le denomina pino, “tal vez del mapuche: pinu, pajitas pequeñas y menudas”.

Las empanadas de pino.

Buin Abril 2011. Foto de Anabella.

A lo largo de muchas jornadas empanaderas, en distintas regiones es imposible sustraerse a que cada lugar o más aun cada familia tiene su propia receta, la favorita para hacer la mejor empanada, asegurando que esas son las auténticas.

De todas formas no está de más echar un vistazo a distintas descripciones o recetas. Sin dejar de mencionar que me ha tocado ser testigo de pinos con carne de chancho y de cabrito, que he oído de chaguar o chagual picado junto al pino de carne de vacuno. Y estoy dejando de lado muchos otros rellenos, porque hoy la intención es centrarse en las empanadas dieciocheras de pino. En Osorno, donde pasé parte de la infancia, para fiestas patrias las hacían indistintamente de queso fritas o de pino.


San Salvador Bahía, empanada frita de pollo. Foto de Anabella 2009.

Pero de eso, de otras variedades y/o de empanadas dulces hablaremos en otra oportunidad; además no estaría de más alguna vez echar una mirada a las empanadas de nuestros vecinos. No deberían quedar fuera la que Plath denomina como los “parientes cercanos y pobres” de las empanadas; no por eso menos sabrosa refiriéndose al pequén. Del que ya en 1874 Carlos M Sayago describe en la Historia de Copiapó como: la empanada sin carne a base de cebolla y ají cocido al rescoldo.

Pongámosle pino!
 
“Pino: es un preparado de cebolla y carne picadas, con pasas, huevos, aceitunas
y ají con que se rellenan las empanadas y el pastel de choclo. Proviene de la palabra mapuche “pinu””. (Prochile. Sabores de Chile para el mundo. Promoviendo la cultura gastronómica y los productos chilenos).

Oreste Plath afirmaba que preparar el pino “tiene su gracia”; y da por hecho que todos saben que es cebolla, carne en cuadritos (no molida). Explayándose en su preparación, indica que “en el caldo de la carne se prepara una especie de salsa con ají pimentón y un poco de harina. 

La harina debe estar dorada en manteca, aceite o grasa y se junta con la cebolla y carne picadas”. Remarcando el que - el pino debe dejarse orear, enfriar-. No indica tiempos de cocción.

Después de hecho el pino, se procede a la preparación de una masa de “harina con salmuera, yema de huevo, y con esta masa se envuelve el pino, el que ya lleva huevo en rebanadas, aceitunas y pasas”.
Y otro aspecto que subraya es la cocción de la masa al horno, pide que el lector entienda bien que una vez listas se “colocan al horno de barro (entiéndase bien esto), porque de lo contrario no se puede hablar de empanadas de horno ni chilenas”. La indicación final que entrega, para lograr el sabor de la empanada “a la chilena” tiene que ver con la temperatura del horno de barro, caliente y usarse leña de espino. 

Si uno le da una vuelta a esta recomendación, que tiene mucho de zona central; podría seguir considerando “a la chilena” las hechas en horno de tarro, e incluso las de horno a leña, de esos sureños de las cocinas de fierro que no paran de funcionar prácticamente todo el día. En ambas el leve dejo a ahumado de la leña se percibe en el aroma y sabor de las empanadas de horno. Y aunque a más de alguien le moleste poniéndole un poco de empeño, hasta estarían a punto de calificar las de los actuales hornos de tarro recubiertos en barro. Aunque hasta hoy no he visto ninguno con un dispositivo de deje entrar algunas bocanadas del humo al interior. Tema fácil de resolver, pero aun no logro que mi colega de terreno haga un prototipo, de modo que sigamos las indicaciones de don Oreste.

A pesar de lo anterior, como ya no se usa en todos los hogares chilenos horno y cocina a leña, hemos ido aceptando tácitamente, que las empanadas en horno a gas o eléctricos son tan chilenas como las de antaño y también las fritas.

En un interesante trabajo, Sonia Montecino se explaya acerca de las diferencias y similitudes de las empanadas en Osorno, desmenuzando la preparación de las fritas de queso y las empanadas de pino (entre otras comidas). Ahí se plantea las diferencias entre las masas y pinos o rellenos de ambas preparaciones. A continuación comparto con ustedes las dos recetas que ahí aparecen sobre preparación empanadas Osorninas que está en “Identidad, mestizajes y diferencias sociales en Osorno Chile”. De Octubre 2006. Pag 103 Nota 131.

“Empanadas fritas. Ingredientes: 4 tazas de harina; 1 cda de postre de manteca, sal, agua hirviendo. Preparación: Se forma una rueda con la harina; en el centro se pone la manteca, sal y agua bien caliente, y se revuelve todo con una paleta de madera. La masa debe quedar semidura. Se soba bastante hasta que suene y forme ampollas. Se rellenan con pino o queso. Se estira la masa delgada.

El pino se hace con carne cocida y picada, cebolla en cuadritos, un poco de ají, sal y perejil. Se agrega caldo del cocido de la carne y harina para ligar. Al hacer las empanadas, agregarles huevo duro cortado en pedacitos y pasas al gusto”. Las “empanadas de horno tienen como ingredientes 4 tazas de harina, 2 cdas de manteca derretida, 1 taza de leche, 1cda rasa de polvos de hornear.

Preparación: se junta todo esto, no se soba. Se uslerea y se forman las empanadas rellenándolas con el pino. El pino se hace con carne cruda picada y se fríe en aceite o manteca. Luego se añade bastante cebolla picada en cuadros (no muy chicos), sal y ají al gusto. Una vez que esté blanda la carne, se le agrega un poquito de pimienta y agua. Se deshace 1 cdta de harina para que el pino quede medio cremoso. Se deja enfriar el pino y se le agrega perejil picado. Rellenar las empanadas, colocarles pedazos de huevo duro y aceitunas al gusto” (Los Maitenes, 1992: 88-89). Memoria Sonia Montecino



Empanada IV región. Valle del Elqui. Foto de Anabella

Y para terminar dejo una receta de empanada bien antigua, que seguramente será el deleite de l@s chilenos vegetarianos, receta copiada del libro el Consejero Doméstico; recetario de 1880 que como su nombre lo indica además de recetas da guía o directrices para llevar una alimentación muy sana. Única receta de empanadas en este contundente libro, y aunque no se ajuste a lo que los autores antes mencionados nominarían como empanadas dieciocheras, aquí va.


Marzo 2009. Empanadas en horno solar. Foto de Anabella

Empanadas de acelga (número 218)
El Consejero Doméstico 1880

En el país no saben hacerlas sino de carne i grasa; de verduras son mejores, más sanas,
más baratas i más prontas.

1 Se pone a dorar cebolla i perejil, i en seguida se fríe la acelga picada i cruda; se saca i se le agrega un huevo con clara, pimienta molida i queso rayado, i si se quiere, aunque no es preciso, una anchova o un poco de arrenque deshecho.

2. La masa se hace con harina cruda i agua fria, aceite i medio huevo con clara i sal, dejándola enliudar un par de horas, i haciéndola delgada para que las empanadas
queden tiernas.
A la acelga puede agregársele también una alcachofa picada. Puede hacerse de frejoles
verdes, col i demás verduras.


Empanadas en horno mixto, Punilla Marzo 2009. Foto de Anabella

Deseando el mejor 18 para tod@s. Especialmente a las amigas y amigos del buscador de recetas en blogs chilenos. Una informal agrupación de bloguer@s unidos por la nacionalidad y el gusto por la cocina y las comidas. Con esta "red" acordamos dejar entre hoy martes y el fin de semana nuestros posteos dieciocheros, los que podrán seguir acá: http://buscadorderecetaschilenas.blogspot.com/


miércoles, 24 de agosto de 2011

Panes Chilenos




Marraqueta y otros panes chilenos, Chancho Muerto en Talca. 
Agosto 2011 Foto de Anabella.

Conversando acerca de productos “baluartes” al interior del convivium Pilgua SCL , tratábamos de dar con algún baluarte capitalino; la marraqueta, pan batido o pan francés se tomó nuestra conversación.

Sin pensarlo dos veces nos fuimos adentrando en el tema del pan, sobre todo considerando un dato del que todos habíamos escuchado alguna vez; nuestro país es el segundo mayor consumidor de pan en el mundo –dato del 2005- en ese tiempo con un consumo promedio de 98 kg per cápita, siendo superados por los alemanes con 106 kg anuales.

Nombramos varios panes además de marraquetas, estaban las colizas, rositas, amasados y varios otros; finalmente ese día decidimos profundizar en el tema del pan y especialmente en nuestros panes, los panes chilenos.

Me propuse preparar algún material, para compartir sobre el tema. Era la oportunidad de sistematizar apuntes y fotografías acumuladas, decidiéndome por un rápido sobrevuelo por el territorio nacional, a la vez de intentar una mirada en el tiempo.

Esta re mirada a nuestros panes es un primer borrador, una pincelada sobre la que hay que seguir trabajando; es una primera aproximación al tema de nuestros panes, los panes chilenos.

Muchos capítulos de recetarios de cocina recogen algunas de las preparaciones de distintos panes que se preparan y prepararon en nuestro país. Los hay dulces y salados; sin embargo no aparecen muchos que he tenido la suerte de ver, probar y de algunos solo oír a lo largo de varios años, esos son generalmente de lugares rurales más bien alejados de la capital.

De nuestra historia, en Chile se conoce de panes a través de libros y documentos que recogen descripciones coloniales más o menos similares a esa: se preparaban y consumían tres clases de pan, la tortilla de rescoldo, el pan español, con mucha grasa y miga, y el pan chileno, aplastado y "cascarudo"

Mientras que en la historia universal -por ejemplo- en Egipto muchísimos años antes de la llegada de los conquistadores a chile- ya se reconocieran alrededor de 15 palabras para denominar igual número de variedades de pan dependiendo del ingrediente principal utilizado y los demás que se agregaban. Entrando en el listado de panes de esos tiempos, además varios con distintos grados de cocción.

Volvamos a nuestro país, en Chile; lo que comúnmente es considerado pan, corresponde a una masa horneada; hecha de harina de trigo, agua, sal y levadura como leudante. Los hay salados, y dulces como el pan de huevo, el de miel y el de pascua. Las formas pueden ser variadas, individuales o un gran bollo, también los hay amoldados. Los de mayor tamaño, una vez cocidos y fríos se procede a cortarlo en rebanadas.

Con el paso del tiempo, y producto de diversas influencias e intercambios culturales, en Chile se han ido incorporando ingredientes en la factura de los panes –que inicialmente durante la conquista se hacía con harina de trigo y algún otro elemento nativo.

Incorporaciones posteriores son por ejemplo: harinas de cereales como centeno, cebada y otras. También han ocurrido cambios en hábitos y costumbres de hacer el pan, lo habitual era el uso de grasa animal –manteca- la que se ha ido reemplazando por otras incluso de origen vegetal. Se han ido sumando otros ingredientes para saborizar, adornar o cómo parte fundamental en la masa como: sésamo, amapola, aceitunas, tomates deshidratados, nueces, ajo, queso… y un gran etcétera. Los invito a abrir un poco ojos y mente. Se encontraran con panes conocidos y otros quizá no tanto.

A continuación una suerte de catálogo de panes chilenos, con imágenes y algunas descripciones, o los ingredientes que lo componen. Muchos tradicionales de regiones estrechamente vinculados a comunidades y culturas específicas, otros comunes a gran parte de nuestro territorio. Algunos, desafortunadamente, en peligro de desaparición.

La presentación la pueden ver pinchando acá, este sitio.   



Y para finalizar, sobre todo para los que viven lejos del terruño; dejo enlace al blog de amiga del buscador de recetas en blogs chilenos. Pinchar o hacer click acá y encontrarán marraqueta y el cómo prepararla. Para despues acompañarla con un rico pebre.  

Buen provecho!

domingo, 7 de agosto de 2011

Hoy día del niñ@. Un regalo para ell@s

Bloguer@s del buscador recetas chilenas,  quisimos hacer algo junt@s y dejar a todas nuestras familias en nuestros blogs.  Ya lo hicimos con nuestras madres y luego los padres, ahora acá encontrarán recetas para preparar con sus niños y/o para ellos.

En casa ya no hay niños, crecieron! Pero eso no es un obstáculo para dejar un regalito en el día del niño/a. No se me entusiasmen demasiado!  No voy a dejar ni una receta, la cosa va por otro lado.


Dulcera y dulces como los de la infancia. Mayo 2011 Foto Anabella

Recordando la niñez de uno, se vienen imágenes e ideas... por ejemplo, la dulcera o bombonera en alguna parte de la casa, no había el surtido que hay hoy en día; pero una recuerda casi con nostalgia.

Desfilan por la memoria, porotitos, guaguitas, pirihuines, veraniegos barquillos,o los cuchiflís, algodones de dulce. Los que pudieron disfrutar del campo en la infancia recordarán haber masticado trozos de panal, como si se tratara del mejor chicle. Se me quedaban fuera las sustancias, las cabritas y las manzanas confitadas. ¿Se me habrán quedado muchos fuera?

Las manzanas confitadas, en Chancho Muerto en Talca. 7 Agosto 2011.

Hoy en día no es tan fácil poder encontrarse con muchas de esas "golosinas" y dulces del recuerdo, que eso sí jamás llegaban en calidad de colación en el bolsón del colegio (actual mochila), para ser disfrutado en el recreo. Nada de eso, en cambio frutas o sanguches.

Con suerte, después de algún acontecimiento super especial a uno le incluían bien envueltito en una servilleta, una tajadita de queque (no, no hacían cup cackes, ni muffins), un pancito dulce, una tajadita de la torta cumpleañera, unas galletas caseras, o algo como esto:

Empanadita de Pera. Junio 2011. Foto de Anabella.

Un dulce chileno -entre ellos empanaditas de peras o alcayota, unas calugas de manjar con o sin nuez.

Madre e hija, trabajando juntas en Expo gastronómica Los Andes, Julio 2011. Foto de Anabella


Pasemos del recuerdo a deseos y/o regalos para los niños de hoy.

Se trata de un regalo que debemos y podemos hacer TOD@S. No es solo una cosa de madres hacia l@s hij@s, también debiera ser de padres, colegios, la sociedad toda. Posibilitarlos y ayudarlos a conocer y disfrutar de lo que este país tiene como regalo para ellos.

Feria Chillán. Agosto 2010 Foto Anabella

Invítelo de "excursión", llévelo de paseo a la feria, el mercado, la vega o como se llame su mercado local más cercano. Muéstrele las frutas, verduras, pescados, mariscos, algas y hasta flores que hay en cada estación. Déjel@s que las conozcan, las huelan, las prueben, así al natural!


Cochayuyo y otros productos chilenos. Chancho Muerto en Talca. Agosto 2011 foto de Anabella

Guárdese sus prejuicios, muéstreles y hágalos reconocer y aprender; el aroma y los sabores de nuestra tierra y mar. Que sepan las maravillas que hay acá y que aprendan a apreciarlas, valorarla y cuidarlas, para que las próximas generaciones también puedan tener la posibilidad de gozar y vivir esta biodiversidad chilena.

Variedades papas sureñas, charqui de pescado, manzanas sureñas, ajos Talca 2011. Foto de Anabella

Con la excusa de llevar a los niños a "conocer" productos y técnicas de preparación de alimentos, vuelva a la infancia! Sea curioso, no tenga prejuicios y aprenda lo que tampoco sabe, prube usted también, seguro se llevará gratas sorpresas.

Lo digo por experiencia propia. Cuando niña, debido a una no grata experiencia en que me tuve que comer en el colegio un plato de luche con papas, obligada. Decreté que me "cargaba el luche". Hasta que hace un par de años decidí darle una segunda oportunidad. Pensé que si me gustan cochayuyo, pescados y mariscos y puedo comer sushi con nori (alga), por qué privarme de experimentar con el luche. Cuento corto, ahora me encanta. Chao a los prejuicios.

Dos tipos de Piñones, Mercado Chillán Septiembre 2010. Foto de Anabella.

Si l@s niñ@s preguntan de algo y tampoco lo conocemos, lo mejor es preguntarle a quien expone y/o vende determinado producto desconocido. No tenemos por que saber ni conocer todo lo  que existe en nuestro país. Es tan largo y tan complicada la distribución de alimentos de una punta a otra, que estoy segura casi sabemos más por ejemplo de babacos que de papayas chilenas. De comida mejicana, japonesa u otras que de la propia.


Enorme diversidad de legumbres chilenas. Mercado Chillán. Agosto 2010. Foto de Anabella

¿Y qué tal si propone un "juego"? Si por esas casualidades de la vida usted anda por alguna feria o mercado y tiene la suerte de toparse con variedades de porotos, lentejas, garbanzos, arvejas, habas secas, etc. Lleve a casa una muestra, un par de semillas de cada una y proponga ponerlas entre algodones o en una maceta para jugar al "investigador" e ir mirando cómo va brotando y creciendo, descubriendo, las diferencias entre una y otra. Consígase recetas de cosas que pueda preparar con los niños, hasta puede sorprenderlos con conseguir por las muestra de gastronomía -más frecuentes cada vez en Chile-, para que prueben hasta cosas como dulce de camote, porotos, nalcas y tantos otros que seguro no hay nuestra ciudad y menos en casa.

Tomates en La Vega, Santiago Abril 2011. Foto de Anabella

Que mejor regalo parea los niños que ayudarlos a usar todos sus sentidos, tacto, vista, oído, olfato, gusto. Y que mejor que hacerlo a través de productos y comidas, porque si leemos blogs como el del buscador u otros relativos a cocina/comidas; es que somos unos gozadores de la vida y eso hay que legarlo. Así como el empeño en cuidar nuestra biodiversidad.

Feliz día nin@s!!!!!

domingo, 24 de julio de 2011

Cocina chilena y sus productos ¿polémicos?

Cocina a Leña, 20 Mayo 2011. La Quebrada. Foto de Anabella.

Hace no muchos días  se levantó la “humareda” en nuestras cocinas, y no fue debido al alto consumo de leña (aunque esta si se use bastante en nuestro país para cocinar). Como dicen ahora “ardieron” las redes sociales y humearon algunos escritos. ¿El motivo? una gran polémica debido a la presentación de video promocional de productos chilenos de exportación. Utilizando para esta finalidad –“dicen” que entre otras- algunas preparaciones que  derechamente no son parte del recetario nacional.

No ahondaré en el hecho mismo, que ha sido ya bastante discutido y analizado en medios de comunicación y por diversos cocineros, periodistas y gente común que sintió que las cosas; así no estaban bien.  Si se perdió la polémica pueden ponerse al tanto por acá en Blog Uno Come:

El asunto ProChile – Carpentier y luego en Caso ProChile – Carpentier: Círculo de Cronistas Gastronómicos asesorará al organismo público

Compartiendo  preguntas y pensamientos. 

No es nada original, pero bastante evidente; que en el tema de la identidad de nuestras cocinas no hay una  postura. Si bien hay muchas voces que se levantan y defienden la idea de que nuestro país, no es solo una suma de buenos productos: agrícolas o endémicos, pecuarios y marinos dignos de exportarse. No hay voces tan homogéneas, al momento de pasar revista a las preparaciones culinarias chilenas. 

En ese aspecto  muchos se “achican” y desgraciadamente algo peor, algunos se ponen a comparar recetas o preparaciones que (re)conocen como chilenas, o el estado de “avance” de nuestra cocina con otras de países que llevan bastante camino adelantado en el tema identitario, no solo en lo que a alimentación  se refiere.  Complejo esto de comparar, creo no cabría hacerlo porque son otros los contextos, historia, cultura, aportes, climas, sabores y tradiciones.

Me parece desproporcionado, querer estar por puro voluntarismo “en las grandes ligas” y saltarse etapas; sin dar pasos fundamentales (que a mi juico ya se han empezando a dar).  Nos anotaríamos tremendo poroto, si logramos empezar a difundir lo que si se hace,  o lo que tenemos. Es decir mirar el vaso medio lleno.  Sin dejar de promover este (quizá) incipiente dialogo. Incorporando  un abanico lo más amplio posible de personas, y digo personas en general porque soy de la idea de que es el momento de juntar cocineros, investigadores y profesionales de variadas disciplinas; sin dejar de lado a productores, exportadores o comunidades que guardan aún mucho en su memoria.  

La finalidad del trabajo colectivo y asociativo debiera  apuntar a recuperar, relevar, promover, consumir  y difundir nuestras cocinas. Con un espíritu similar al de las mingas, o de las antiguas trillas. Pero no solo eso, además debiéramos preocuparnos de que no desaparezcan variedades de frutas, hortalizas, cereales, recetas, paisajes y tradiciones de nuestro extenso territorio nacional. Un tema a no perder de vista porque influye directamente en nuestras cocinas, es el polémico tema de las semillas y los transgénicos. 

Últimos tomates en la mata, mayo 2011 La Quebrada Foto de Anabella.


El vaso medio lleno.       
                                                     
Para suerte nuestra, no tenemos que partir de cero. Hay un grupo de personas que movidos por distintos motivos, muchas veces pura iniciativa o porfía personal, ha ido realizando aportes adentrándose en las cocinas. Ricardo Pacheco un cocinero con años de carrete en el norte de chile, se ha preocupado desde hace años de “rescatar la riqueza culinaria nortina y dotarla de alas que le permitirán alcanzar una merecida altura”, según dice Luis Astorga Glasinovic quien fuera director regional de Sercotec en la Región de Tarapacá; en el prologo de Cocina Chilena tomo I del chef Pacheco (1999).


Este incansable cocinero se ha dado como tarea promocionar y difundir especialidades culinarias regionales nortinas, junto al lugar de origen de los productos que hacen posibles estas preparaciones. 





Ricardo Pacheco Marambio. http://tombrad.wordpress.com/category/cocina/

Como habitante nortino, dice (según lo que he leído)  haber tenido la fortuna de  percibir aromas y sabores locales; como el de azahares, limones, mangos, guayabas y quinua (quínoa o kinwa) que se incorporaron en su vida para siempre.

Además de preocuparse de registrar recetas, paso a mi juicio fundamental como punto de partida; pasó -como dice- “ a otorgarles una nueva identidad”. En sus escritos pone como ejemplo las delicias de las abuelitas, como picarones y calzones rotos que luego de registrados; el rescata del olvido “dándole la gracia eterna y el aroma con una bella salsa de espejo en coulis de mango o de guayaba nortina”.

Y suma y sigue, en sus publicaciones da cuenta de una riqueza y variedad; seguramente conocida solo por quienes viven o han estado largos tiempo en esas soleadas tierras. Me gusta su clasificación de las preparaciones según origen. En el índice lo plantea así: cocina costera, rural y altiplánica; lo que a mi juicio revela y destaca las diferencias o matices de climas, suelos, productos,  tradiciones y preparaciones de esa zona de nuestro país.  Para vel algunas de sus preparaciones y una entrevista, sigan este enlace.


Para que se hagan una idea de preparaciones poco conocidas, de nuestra cocina nortina y dejadas por escrito por este chef de muestra un botón.

K’ispiña
Ricardo Pacheco
Cocina del Norte Chileno Tomo 1
Impreso 2009.

1 kilo de harina de quinua (chulpe)
½ litro de agua tibia con sal

Como explica el Chef Pacheco, hay que amasar bastante, luego dejar reposar unos 30 minutos. Para finalmente hacer bolitas (pequeñas albóndigas) que se ponen a cocer a baño maría. Pensar que antiguamente el uso de la quínoa era bastante más generalizado, ahora “se puso de moda”, pero es parte de nuestro pasado en variadas preparaciones que aún viven el la memoria, y para suerte nuestra cultivándose algunas de sus variedades no solo en el altiplano nortino.

Hay más.

Revisando bibliografía, atraída por un título me encontré con un libro pequeñito. Sus páginas se llegaban a hacer “estrechas” para contener tantas preparaciones en el  “Recetario de nuestras abuelas”. -Valoremos nuestra cultura a través de nuestras  comidas típicas-, de  Microcentro Pampa Saber, año 2006.

En sus páginas se cruzan generaciones, niños de una escuela de Matilla y adultos mayores de la comunidad.  No puedo dejar de mencionar que actividades como estas, aportan enormemente además a la formación y educación de los niños, a valorar rol y saberes de las personas mayores de propia comunidad, a conocer tradiciones y cultura local.

Entre las preparaciones que “rescatan del olvido” están las Condesas, dulce nortino tradicional en franca extinción.  Receta largamente buscada por mí  en muchos recetarios consultados, siendo de las muchas que se transmiten oralmente, como tantas otras a lo largo del país.

Amasando en La Quebrada. Foto de Anabella 2011.

Condesas
Recetario de nuestras abuelas.
Micro Pampa del Saber 2006.

12 kg azúcar flor.
½ kg  Manteca
1 ¼ Kg Harina
Canela molida a gusto
5 Huevos.

Unir el azúcar con la manteca y la harina. Se va agregando de a poco según pida la masa (no debe quedar dura, sino desmigada).

Amasar con la mano, aplastándola y se corta con un vasito.  Pintar con yema de huevo cada Condesa y, poner en la lata del horno encima de papel mantequilla.

Llevar al horno por 15 a 20 minutos, enfriar y servir acompañado de rico chocolate caliente o frío.

Así decía la receta.  Desgraciadamente por más que busco en mis notas; no dejé registrado el nombre de la señora que compartió esta preparación. Cosa nada buena, porque es importante anotar y difundir junto a la preparación  el nombre y lugar de quien entrega el “legado” y el conocimiento,  dándolo a conocer.  (Nota para mí, buscar y corregir).

Y buscando alguna imagen para ilustrar esta receta de la pampa nortina, me encontré con una grata sorpresa, foto y un artículo que nos habla de esos sabores locales, en un libro que “viene saliendo del horno”. 








Reciente libro, encontrado via internet en:
http://lobbychile.blogspot.com/2011/06/mis-apuntes-gastronomicos.html

¿No tenemos recetario variado?

Échele una miradita a lo siguiente,  un trago que según doña Laura es un “afrodisiaco de la zona”.

Río de Plata
Laura Sarría,  deCaracoles de Pichasca.
IV región.

Pisco
Limón sutil
Romerillo
Hielo

En una botella, se macera toda una noche -con pisco de la zona- una ramita de romerillo.
A la mezcla se le agrega un limón sutil cortado en cuatro. Hielo a gusto. SE sirve en un vaso de trago corto bien frío.

Habrá que ir a conversar con doña Laura, y pedirle nos muestre el “romerillo”, para distinguirlo de los otros “montes” como llaman por esas zonas a arbustos, hierbas medicinales o aromáticas. Increíble para uno,  los conocimientos de plantas y sus propiedades que ella  y en general tienen las mujeres rurales adultas.

Sigamos hurgando el recetario.




Plato Rap Nui, presentado en festival Caldillos y cazuelas. Organizado por agrupación de chef del Maule. Curicó. 
Foto de Anabella. 2011.

Sonia Montecino, antropóloga con varios años  estudiando el tema de nuestra alimentación, en “Fuegos, hornos y donaciones”;  además de acercarnos a la Alimentación y cultura Rapa Nui analizando y explicándonos aspectos bien desconocidos para una gran mayoría de chilen@s - entre los que me incluyo- acerca de identidad cultural del pueblo Rapa Nui a través de sus comidas. No les voy a contar el libro entero, pero lo recomiendo,  porque además de conocer de la cultura de la isla, en el se encuentran registrados relatos de diversas preparaciones isleñas. 

Segura que se sorprenderán ya que hay más de 35 preparaciones, que a los continentales nos parecerán “exóticas”, pero para son ellos lo más común del mundo, el  “pan de cada día”. Porque con lo que la tierra  y el mar les proveen, es que preparan sus alimentos y celebran sus festividades.
Uno de los entrevistados por Montecino, Petero Edmunds entre otras preparaciones comparte algunas técnicas para preparar el Umu (“curanto” local). Hay allí descritos desde bistec de atún, a cebiches, pasando por diversos pescados y formas de cocinarlos, sopas, caldos, caldillos, poe, taro … y una (para mi) curiosa sopaipilla de palta, hasta un postre con palta.


Por el blog, he estado en contacto con diversas personas desde dueñas de casa urbana y rural, bloguer@s, cocineros, estudiantes y profesionales de distintas disciplinas, o amantes de las comidas y gente interesada en identidad, tradiciones y cultura culinaria, con comunidades que quieren preservar  lo que los identifica y va en franca extinción. Para no extenderme demasiado dejo en claro que están quedando fuera muchas recetas, personas y agrupaciones como los chef del Maule o profesores de Escuelas Técnica como la de Mataquito, o Lorna Muñoz y Renato Cárdenas de Chiloé por nombrar un par más, que han estado trabajando como hormigas en recuperar y difundir como dijo uno de ellos “recetas en desuso”.

Con el correr de los años me he dado cuenta que hay mayor interés por recopilar y rescatar nuestras preparaciones tradicionales, esas que no aparecen en  los recetarios. Cosa que me alegra y entusiasma enormemente. Pero debo confesar que a la vez, me preocupa el que se escuche con respeto las voces de  nuestras cocinas y se trabaje codo a codo con personas y comunidades que son “nuestra memoria”.

Para terminar por hoy con el tema; comparto  una breve frase que me gustó e interpreta mi visión de que nuestra cocina no es nada pobre. 

Por sus complejos sabores, variedad de texturas y colorido. La cocina chilena me seduce desde hace años!”   De twitter imchef. Cocinero, instructor y bloguero.   http://www.imchef.org





sábado, 18 de junio de 2011

Recuerdos desde la cocina, día del padre.

 A la derecha Miklos –Nicolás- mi papá. Izq su hermano mayor Joska (José)

Estoy tratando de hacer un esfuerzo por recordar a mi papá en la cocina de la casa. Francamente no hay caso. Vivimos en Santiago, Osorno y Puyehue, en ningún lugar de esos él cocinó. No era rareza, era lo que se estilaba en su época.

Era amante de la buena mesa; pero de cocinar… ni idea. Tan así que ni siquiera lo recuerdo haciendo asados, comparación que surge al recordar a varios papás de amigas o amigos que no cocinan y si son (o se las dan de) expertos en parrilleo. 

Pero como siempre debe haber una excepción,  una sola vez vi a mi papá prendiendo carbón para asar “mititaes”. Solo recordar ese sabor, me hace agua la boca. Casi diría que siento el olorcito particular (con harto ajo).

Ya conté en el  #bloguerazo  que hicimos  como homenaje el día de la madre, que mi papá era Transilvano de nacimiento.

Los  mititeis -con cariño mich- característicos de Rumania, son unos rollitos de carne molida muy condimentados; sobresale el ajo. En mi casa nadie sabía prepararlos, pero se comían frecuentemente en mi infancia gracias a la inolvidable “tía Eva” o Evy . Otra rumana que aterrizó con su familia en Santiago, gracias a quien conocí esta preparación deliciosa que era el deleite de mi papá.

Ella sin ser parienta, pasó a ser familiar. Como no, si venía del mismo pueblo que mi padre y se encontraron en una fiambrería en plena calle Providencia (fiambrería Praga que ya no existe, cuya dueña era Húngara). Evy resultó ser vecina de la familia de mi papá allá en Transilvania, y acá años después compartió su receta de mititeis con nosotros. Ustedes tendrán que buscarla en internet ya que en este instante estoy a kilómetros de mis recetarios.  Si quieren encontrar en Santiago, tendrán que esperar a fin de año y cruzar los dedos para que en el Bazar de las Damas Diplomáticas, se vuelvan a instalar los Rumanos.

La clave decía ella, era usar carne molida de cogote, harto ajo y otros condimentos; agregar algo de agua a la mezcla. Dejar reposar varias horas antes de poner a la parrilla.

 Mi viejo, Ernesto un primo de su papá que también llegó a Chile y mi tío, el último en venirse.

Mi viejo llegó Chile a los 17 solo, en barco buscando mejores horizontes y por lo que el contaba; en realidad fue porque no le tentaba nada la idea de hacer servicio militar rumano. Ya en ese entonces la zona había cambiado de manos.

Nunca contaba demasiado de su familia, o de su infancia. Había que pillarlo en momentos especiales para que largara algo.  Sé que desembarcó en Iquique, que su primer trabajo fue de nochero en alguna mina. Imposible que hiciera nada distinto, no hablaba palabra de castellano. Pero sus nociones básicas de latín y rumano, permitían que entendiera algo.

Después, se vino a Santiago y otro europeo le ofreció trabajar como vendedor viajero.  Así que recorrió Chile de punta a cabo, miles de veces. No dejaba de sorprenderme como conocía tanto pueblo chico, estaciones de tren, ciudades, ríos, lagos que a mí me eran difíciles de recordar en las pruebas de “geografía”. El aprendió en la práctica geografía, historia y costumbres chilenas. Además sus buenos garabatos (que parece es lo primero que aprenden los extranjeros). 

Así viajando y trabajando, no le quedó más que acostumbrarse a comer lo que le sirvieran y aplicaba el dicho “donde fueres haz lo que vieres” y come lo que te sirvan. 

 Cazuela, en Curicó Festival de caldillos y cazuelas Chef del Maule. Foto de Anabella 2011.

Y de tanto comer distinto, siendo bueno para las sopas; le agarró el gusto a cazuelas, pescados en caldillos. Le hacía rechupete a los guisos como el charquicán y otros. El pastel de choclo, con azúcar por favor!
 Mariscales en Mercado Coquimbo. Foto Anabella Mayo 2011.
Mariscos pocos, solo locos y camarones. En momentos de osadía extrema; pastel de jaibas. Del curanto solo las papas, carnes y longanizas. Empanadas si, de todas.

Me acuerdo de dos anécdotas graciosas, vinculadas a mi papá y la “cocina”. Una que ahora me parece criminal. Viviendo en Osorno, un camionero le trajo de regalo un cajoncito (java chica) de Ostras desde Angelmó, Puerto Montt. 

Nicolás (Miklosh) mi papá las anunció con tantas ganas. En casa en ese entonces en Osorno, se compró pan de molde en el “Rehnania”  y había mucha mantequilla de campo (creo no he vuelto a comer una tan rica (hecha en casa, en la Hacienda Gol Gol) donde él trabajó un tiempo.  

Todo listo y dispuesto, hartas tostadas y la mantequilla en la mesa. Mi papá aparece con tres ostras… las probamos con jugo de limón. Supongo debe haber sido un sabor nuevo para mí. No es eso lo que me marcó, sino que luego de intentos varios de seguir abriendo ostras, con mucho esfuerzo y probando distinto “instrumental”, decretó que estaban malas

El cajón entero a la basura, no fue capaz de reconocer que se le fueron en collera (no sabía abrirlas). Atroz!!!

 Ostras en Angelmó. Marisa de chile http://static.panoramio.com/photos/original/63406.jpg

La segunda historia, ocurrió cuando nos quedamos solos unos meses. Mi mamá viajó a Hungría a visitar a mis abuelos maternos,  a mí me dejaron interna ese tiempo. Mi papá “me sacaba” los fines de semana. Menos mal, o hubiera perecido de inanición.  Mi padre no sabía cocinar… tan así que ahora recuerdo muerta de risa; que un sábado al almuerzo decidió que intentaría hacer algo de comida. Generalmente almorzábamos y cenábamos en el Gran Hotel, restaurantes o Círculo Español de Osorno, lo mejor era donde “Don Otto”, en plena plaza.

Su primera y última incursión a cargo de hacer la comida en casa, empezó con una sopa en sobre. No sé si recién salían al mercado o era que mi mamá dejó unas compradas para emergencia, porque no recuerdo haberlas probado antes. La puso en la olla, con el liquido indicado, revolvió al fuego y apenas hirvió la sirvió.  Uf, la sopa más mala de mi vida. Estaba cruda, no leyó las instrucciones donde decía deje hervir xx minutos.

Sin saber cocinar, Nicolás era de gustos exquisitos para la comida, de esos mañosos. Era capaz de mandar de vuelta un plato en un restaurante y esperar que llegara en su punto.  Tenía una mezcolanza de gustos.
Algo que no perdonaba era, que junto al desayuno con harto pan con mantequilla, fiambre, queso siempre tenía que haber algo dulce. Unas galletas, algún queque o pastel.  

Como mi mamá era seca para la pastelería, se lucía con sus recetas húngaras y europeas en general. Algo que recuerdo especialmente, sobre todo cuando salíamos a pescar al alba con mi papá, eran infaltables unas galletitas que se guardaban semanas en un frasco. Mientras más días estuvieran guardaditas en el frasco, más rica se ponía la galletita. Aquí va su receta. Pruébenla, les encantarán los pogacsa (se leería pógacha).
 pogacsa.jpg   de http://makoforum.hu/viewtopic.php?f=17&t=148

Edes vayas pogacsa (traducción literal, dulce mantequilloso pogacsa)
Receta textual, del cuaderno de mi mamá.

200 gr mantequilla se juntan con 600 gr harina, una pizca de sal, 3 cucharadas de azúcar en polvo. 1 a 2 cucharadas de rhon. Crema más o menos 1/8.
Se junta todo y se forma una masa, se estira al grosor de ½ dedo. Se forman los pogacsa del tamaño deseado. (ella usaba una copita chica)
Se hacen cortes  así # , como una rejilla. Se pinta con yema y se ponen a horno caliente.


Feliz día a los papas, les deseamos l@s bloguer@s agrupad@s en http://buscadorderecetaschilenas.blogspot.com/

Este fin de semana visite bloguerazo por los papás acá En curso: Celebrando el día del Padre 2011