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lunes, 17 de agosto de 2015

Los Pebres chilenos



Retomando el hilo con una preparación bien chilena.


Luego de bastante tiempo lejos del blog, me reorganizo para retomarlo. Recientemente unas líneas en tuiter me dieron la clave para abordar un tema y partir nuevamente escribiendo acá.

…“Pebres de chañar, de charqui, berenjenas, kiwi… presentes en concurso regional para clasificar al mundial de pebre”…

¿Se le puede llamar pebres a todos ellos?… algunos suenan más a “chutney” que a pebres. 

Concurso Mundial Pebre. Foto de Anabella


No había visto hasta esta lectura, que se prepararan o sirvieran pebres con frutas u otros productos dulzones en algún rincón de Chile. Si de pebres hablamos, eso no parece ser parte del repertorio de nuestros sabores. Los chutneys si combinan dulce y picante. Los pebre no.


Buscando una definición, siempre se llega a  los diccionarios,  y del pebre o “peure” como le dicen por el campo, mencionan: aderezo, condimento, aliño, o salsa. Antiguamente hecha con pimienta, ajo, perejil y vinagre.

Sobre su significado, apuntan que “La primera definición de pebre en el diccionario de la RAE, es salsa en que entran pimienta, ajo, perejil y vinagre, y con la cual se sazonan diversas viandas. Otro significado en el diccionario es pimienta... 


Con esta aclaración, no queda más que asumir que su origen debió ser herencia del mestizaje de nuestra culinaria con el aporte de los conquistadores, no encontré el término pebre en diccionarios mapudungun.

Del pebre, también se dice que es un “aderezo” a base de ají, tomate, cebolla y cilantro. Que suele acompañar asados, carnes y papas. No asumiendo que el pebre suele ponerse a la mesa, junto con la panera –al menos en las picadas y restaurantes chilenos- tal como la mantequilla en restaurantes de otro pelaje. Obviando que no se está asumiendo, que el tomate es solo veraniego. Por lo que en invierno; el pebre sería distinto, como suele ser en las picadas: con abundante salsa de ají, y un poco de perejil y/o cilantro (también llamado popularmente cilandro) picado, un poco de cebolla también picada fina en cubitos,  aceite y sal. Y siendo justos, diremos que algunas personas le agregan pimentón rojo picado.

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Concurso Mundial Pebre. Foto de Anabella

Por ahí deslizan que ésta “salsa de adobo típica chilena” es parecida al chancho en piedra.  Lo de adobo debe ser, porque para aliñar arrollados y costillares de chancho, se les suele frotar  y embadurnar con una salsa de ají  rojo (de cacho de cabra), orégano y sal. Ahora si el chancho era medio viejo,  y como son más “fuertes” de sabor se le suben el nivel de aliños. Haciéndole una suerte de friega con ajo, comino y pimienta, y al final se embadurnan  con el ají con orégano.

Dejemos en claro, que el pebre es un conjunto de ingredientes picados, y el chancho en piedra es una molienda veraniega del Maule. Hecha en piedra de chancar o mortero, con tomates, ají verde, ajo, sal y un poco de aceite. Punto (eso es, no le ponga nada mas).

Que si la palabra “pebre” desciende directamente  y originalmente del latín “piper”, la verdad es algo la gente que no sabe, y muchas veces en vez de agregar pimienta al pebre, le ponen su poco de comino… o aliño completo; cosas tan típicas nuestras.

Concurso Mundial Pebre. Foto de Anabella.



Busquillando encontré que se asumía que existen varios tipos de pebre, algo es algo en esto de asumir la gran diversidad de nuestro territorio; geográfica, climática, y étnicamente hablando. Lo, que no puede sino redundar en una gran diversidad regional. Claro que tenemos también pebres bien distintos, y sin embargo tienen un hilo común. Lo picado fino y lo picante.

Por el norte con ají rocoto o locoto, más abajito  en el mapa el puta madre o el cristal, que puebla un vasto pedazo de nuestro territorio, o el cacho de cabra, ahumado o no. Y ahora que se han empezado a recuperar antiguas semillas, seguro hay otras variedades de ají, que van a dar directo a algún pebre.


Lo que hay que tener clarito, es que tenemos una gran variedad de pebres, según temporadas o estacionalidad y ubicación geográfica. Obviamente en el norte con tomates casi todo el año, mientras que más al sur nos desplacemos, el tomate solo aparece en pebres veraniegos. Pero ahora que se deshidratan, en secadores solares u otros… aparecen deshidratados y humectados en aceite (de oliva o del neutro –según el pelaje de la mesa-) en nuevos pebres durante todo el año.

Concurso Mundial Pebre. Foto de Anabella.


Algunos otros pebres:

·    Pebre, en la re edición de Rosario Valdés de los “Apuntes para la cocina chilena” de E. Pereira Salas,  en su glosario aparece que es una salsa hecha de picadillo de cebolla, cilantro y tomates crudos, un “machacamiento” de ají, ajo, orégano y perejil, con aceite, sal y vinagre (o jugo de limón o de uva).

·   Pebre cuchareado, más bien espeso y porque se pone al centro de la mesa y todos meten la cuchara; contiene cebolla, ajo, cilantro y ají verde cristal. Picado fino condimentado con aceite, vinagre, sal. Hay gente que le agrega agua fría o caliente. cilantro, Hay que agregar que algunos le ponen además jugo de limón en vez de vinagre o junto con el. Y al el interior del Itata, aun en verano el ácido lo da el agraz (jugo de uvas verdes).

·    Pebre con tomate, que se hace con tomates cortados cuadritos, cebolla, ajo y ají verde –en verano-.

·   Pebre de ají cacho de cabra como su nombre lo indica, contiene la variedad de ají llamado “cacho de cabra” de sabor muy picante; en verano, porque en invierno este se guarda deshidratado y suele colgarse sobre el fogón para conservarlo, lo que le da un aroma ahumado muy característico del sur chileno

·    Pebre del norte grande: con ají locoto o rocoto, aquí no hay problema con los tomates; los tienen casi todo el año por su clima, lleva también cebolla, ajo picados fino. 
   Recientemente hemos conocido un pebre con una planta característica del norte, el huacatay, con el que también se elabora pebre.


·    Pebre del sur, de territorio mapuche y que tiene merken, mezcla de ají cacho de cabra ahumado, sal de mar molida, y semillas de cilantro molidas.

·    Pebre verde, que contiene además perejil picado fino sin tallo. Cebolla, perejil, cilantro y a veces ajo.

·    Pebre costino; que se ha ido adentrando en el territorio (y ahora por todas partes)  no es ni pecado servir con o de cochayuyo.

·    Pebres de tierra adentro: El Pebre con mote. Hecho con mote de trigo o mote de      maíz.. O los hechos con quínoa de diversas variedades según la región.

·    Pebres de bosque sureño. Hecho en la temporada de recolección de hongos, con  digueñes.

Concurso Mundial Pebre. Foto de Anabella.


Y como suele pasar en las cocinas, cada uno tiene sus propias recetas o ajustes de ellas, Roberto Marín Vivado en sus andanzas de pescador, se encontró con otras variantes que dejó registradas en “Chilenos cocinando a la Chilena” el Pebre, ajiajo, el de cebollas, el de cilantro, el de cilantro con tomates, el de puerros, el con ají cacho de cabra, el de perejil, el de perejil al huevo...


El más curioso del que he oído, fue paseando con amigos de Arauco por el la feria de Lota, donde mencionaron que ahí en un local preparaban en pebre de lechuga.

Así con nuestros pebres, ¿pero dulces?

viernes, 24 de enero de 2014

Terremoto en Chile

No se asusten, no soy portadora de malas noticias. Muy por el contrario este terremoto del que contaré algo, nada tiene que ver con movimientos telúricos o desgracias, este es un “terremoto” que causa agrado, que se disfruta… 


Los que no viven en Chile seguro no saben de qué diablos se puede tratar esto, para su información y tranquilidad les cuento que se trata de un “trago” como le decimos por acá a los bebestibles alcohólicos. El Terremoto es un clásico entre las tradicionales preparaciones chilenas con alcohol, aunque no aparece en los recetarios tradicionales de coctelería. Últimamente su consumo se ha ido haciendo más común, no solo en las llamadas picadas (restaurantes, cocinerías y bares bien populares) sino entre público juvenil,  o los amantes de nuestras tradiciones.



Preparando  el terremoto

Lo primero es poder contar con un buen vino “pipeño”. Este es un vino de antigua data, de “uva país” que hasta hace poco se miraba muy en menos, era casi casi despreciada. Con ella se elabora vino rustico, que se vendía muy barato al igual que la uva, siendo de consumo popular tanto en su región de origen como en la capital. Embotellado en garrafas o botellas plásticas. Cero glamour, decían los más metidos en la industria del vino.


Mientras muchos miraban en menos estas cepas y la factura artesanal del vino pipeño, Slow Food apoyaba a productores campesinos para que no desapareciera; dado su valor identitario, por ser fuente de ingreso para los campesinos de la zona, por mantener antiguas técnicas y procedimientos que van perdiéndose, además dela  importancia de conservarlas como parte de la biodiversidad local.





Su vino 100 % natural, de factura artesanal. Tiene una larga historia, ya que se viene haciendo desde hace muchas generaciones. El pipeño está ligado a parras centenarias que crecen así, tal cual; a la antigua y sin la intervención  y manejo (injertos y otros procedimientos) que se hace actualmente para las parras viníferas. 

 Viña en Portezuelo. Foto de Anabella 2010

Hablamos de cepas de uva País, Moscatel y Cinsault criadas y cuidadas por años por los campesinos de la zona del Maule y del Bio-Bio. Siguiendo la misma tradición heredada de sus antepasados;  fabricando a la antigua usanza y en forma totalmente natural sus vinos.
Actualmente un grupo de enólogos sureños, entre los que se encuentra el francés Louis Antoine Lyut  un enamorado de estos vinos, de su historia y la tradición aparejada a ellos, se han propuesto la revaloración de este patrimonio vitivinícola, trabajando con los campesinos además de preocuparse de su envase y etiquetado. Eso, en vez de intervenir los procesos centenarios para producirlo, por considerar que es parte del valor de estos vinos.

 Interior de Viña en Portezuelo. Foto de Anabella 2010



Parte de estas antiguas tradiciones pasa por guardar poco tiempo el jugo de las uvas exprimidas en lagares de madera. Posteriormente viene la guarda en pipas de raulí. Nada de acero inoxidable, que es lo que la lleva en la actualidad en los vinos de la gran producción nacional. Nada de tecnología. Aquí manda el sabor de la uva y la fermentación a la antigua.
 

 Toneles y garrafas viña en Portezuelo. Foto de Anabella


Otro componente de este trago llamado terremoto además del pipeño, es el helado de piña.  Lo que hace difícil precisar desde hace cuando es que existe esta combinación de vino y helado.

Hay quienes plantean que el Terremoto, servido en un gran vaso alto (llamado potrillo); sería la forma popular que tomó el conocido “Ponche a la Romana” que consiste en Champaña (actualmente denominada Espumoso) y helado de piña.  Solo cambia la champaña por pipeño.
Cabe decir que hay una versión más pequeña quela servida en potrillos, es la servida en “cañas” (vasos altos de 200 a 250cc) con los mismos ingredientes, al que se denomina la “réplica”; aludiendo a los movimientos telúricos más leves, posteriores a los terremotos.

 Jarra de Pipeño, en "El Pipeño". Foto de Anabella.


Los helados se conocen por acá desde la época colonial; se elaboraban utilizando nieve traída desde los cerros cercanos. En esos tiempos, en que no se sabía de cambio climático era posible encontrar nieve cerca hasta entrado el verano, se hablaba  de las nieves eternas, que hoy en día han desaparecido.

Para hacer helados, se ponía nieve en un tarro grande. En su interior se ponía otro de menor tamaño, que se hacía girar sin parar durante un largo rato; hasta que “se cortaba el helado” del tarro interior. Este tarro más chico, previamente  se llenaba con una infusión endulzada de agua y canela, o de leche de almendras (jarabe de horchata)  y agua de canela  azucarada, o de leche saborizada con vainilla. Hablamos de los antiguos helados de Canela, Aurora y el de Bocado; que fueron los primeros sabores de helados que se servían nuestros antepasados.
¿Cuando empezaron a hacer helados con otras frutas? O desde cuando se contaba con Piñas que no se cultivan en Chile, para hacer helados… no sabemos a ciencia cierta.

Como nos pasa con las recetas de cocina popular, es difícil encontrarlas en los antiguos recetarios impresos; algo similar ocurre con los tragos populares. No están en los recetarios, no solo este llamado Terremoto, tampoco están los ponches de vino  pipeño con mariscos; como el ponche de erizos, o el de picoroco, tampoco aparece la chupilca (pipeño y harina tostada más algo de azúcar o miel), por nombrar algunos.
  

 La Buena Mesa. 1935 Ogga Budge



Lo más cercano entre las antiguas recetas de coctelería emparentadas con el Terremoto, es como ya dije el “Ponche a la Romana”, también puede se cuenten entre sus antepasados unos elegantes cocteles, en este caso publicados en el recetario de cocteles de Olga Budge “La Buena Mesa”.1935 Editorial Universitaria. Se encuentra disponible en línea, en el sitio memoria chilena.
 

La Buena Mesa. 1935 Ogga Budge

Así con el “Terremoto” y sus antepasados de mayor alcurnia, algo que no he dicho hasta el momento; es que ahora se estila en algunos locales servir el terremoto más endulzado. Para esto le agregan  un chorrito de jarabe de granadina o incluso un poco de licor de menta. Cada uno con sus gustos, por mi parte lo prefiero sin. El pipeño blanco –solo-, heladito también es algo para disfrutar.

 Terremoto tomada desde Bolg Urbatorium


Si le interesa saber más del Terremoto, recomiendo ir a este enlace http://urbatorium.blogspot.com/2006/11/el-terremoto-un-trago-ssmico.html , se sorprenderá con las historias.


Con este posteo sobre antiguos tragos de nuestro país, me sumo  a otros bolgueros y blogueras que durante enero, estarán compartiendo otros tragos y picoteos; los que puede revisar en el buscador de recetas en blog chilenos.

Que pasen muy buen verano.