lunes, 20 de julio de 2009

Chile: recetas con historia, el escabeche chileno

EL ESCABECHE CHILENO

Conejo escabechado a la Pumanquina.

Escabeches varios de: cebollas, perdices, pescados, palomos, pejereyes, pollos, huaiquil, lenguitas de cordero y escabeche criollo.


Escabeches o pickles en la Vega. Julio 2009. Anabella

Quien vaya regularmente de compras a una feria en Chile; a La Vega, Lo Valledor, o al Matadero en Franklin -si vive en Santiago-, o a los mercados o ferias de cada ciudad chilena; encontrara sin duda escabeches a granel: cebollas, ají, pepinillos escabechados y uno picado o medio molido al que llaman “americana”.

En los supermercados y los pocos almacenes que van quedando, también hay pero vienen en bolsitas selladas y les llaman pickles; palabra que viene del inglés y que describe los “encurtidos”, antigua manera de conservar alimentos.
Casi olvido entre estos el chucrut que nos viene de los alemanes y que sería impensable no usar como agregado en los lomitos y/o churrascos o en los “completos” (para los que no son de acá, esto se trata de una muy suculenta variante de los hot dog).
¿Pero que es el escabeche?, según la RAE es una salsa o adobo preparada con aceite frito, vinagre o vino, hojas de laurel y otros ingredientes; usados para conservar y hacer sabrosos los alimentos (pescados, carnes –especialmente de caza- y vegetales).

La variedad de vinagres, vinos, especies y hierbas aromáticas que se le pueden añadir, consiguen como resultado variadas formas de preparar el escabeche.

Buscando acerca su origen, hay quienes plantean que es español; aunque la palabra tiene raíz árabe “sikbag” (que pronunciado sonaba algo así como “iskebech”), que terminó transformándose en escabeche. Dicen que la primera vez que se vio escrito el termino en castellano, fue en el “Libro de los guisados” de Ruperto de Nola (no el nuestro, de los Domingos, sino el de 1525); este libro tuvo una edición anterior en catalán donde aparecía “escabetx o escabeig a Peix fregit”. Como no se catalán, solo puedo intuir que sería –supongo-escabeche de pescado ¿frito?, ya me corregirá alguien de no ser eso.

Bueno como siempre teorías hay varias…. y esta no es la excepción; hay otros que relacionan el escabeche con la elaboración de una conserva de pescado, llamada alacha o aleche, en el que se une el prefijo latino ESCA (alimento) y aleche. Y no se crean que es todo lo que se ha dicho o escrito sobre el tema, cuentan también que esta técnica de marinado fue pasada a los sicilianos por los árabes con schivecc, siendo scabeccio el termino siciliano para la misma cosa.
Un ameno documento propone “rebuscar entre esas ruinas arqueológicas de nuestro lenguaje, llamadas comúnmente Etimología, para descubrir secretos tan profundos como que el escabeche fue antes un guiso, que un método de conservación”. En http://www.enciclopediadegastronomia.es/escabeches-en-la-historia.

En esta búsqueda, también me encontré con una reseña de historia de comida Peruana, en ella también asignan como origen el (assukkabag) árabe, traído a estas latitudes por los españoles y sus sirvientas moras. Este es descrito como una forma de conservar las carnes y pescados debido al vinagre y azúcar que lleva.

A Chile obviamente, también llegó y fue adoptada esta forma de preparar y conservar alimentos -de la mano de los conquistadores españoles- que a su vez ya venían influidos por la cocina árabe-.
Las variantes fueron acorde a los productos locales más consumidos y seguramente “ajustadas” a las costumbres y gustos de quienes los preparaban.

Al introducirse los escabeches en nuestra cocina nacional hubo un mestizaje y, el resultado fue distinto en Chile que en Perú; por allá con ají, camote o apichu y carnes como la de pato (ñuñuma), o huallpa (gallina), aves muy apreciadas en el antiguo Perú.

Entre sus escabeches coloniales llamó mi atención el de camarones, acompañado de causa.

Escabeches en la Vega, Santiago 2009. Anabella



En nuestro país, hay referencias en nuestro pasado histórico de algunas preparaciones “escabechadas”; confieso que encontré pocas en recetarios tradicionales; pero me queda literatura por revisar. Así y todo tengo certeza que aun hoy en día se preparan, sobre todo después de haber tenido a la vista hace pocos días un delicioso conejo escabechado en una zona rural chilena.


Una honorable dama por allá por el año 1938 –época republicana-describiendo los obsequios gastronómicos recibidos en Chile con motivo de su santo, -citado en Apuntes para la Historia de la Cocina Chilena-; nos hace llegar sabrosos detalles de la vida social de antaño y el “refinado” marco en que se esta se desarrollaba, dejando registro del menú del mentado agasajo: para empezar “el enorme pavo, y el gran jamón cocido… el cerdo cebado, un cordero y un odre de vino; se cita después el almuerzo, mencionando que cada plato fue delicioso y servido con gran esplendor.

Ahí aparecen: cazuela de gallina en una enorme fuente de plata, gallina asada, huevos y papas fritas en mantequilla, pan y mantequilla fresca, pescado en escabeche… a eso quería llegar… otro personaje, un viajero francés por la misma época describiendo un almuerzo campestre en Yumbel, menciona que partieron por un pato asado (según él, como homenaje a las costumbre culinarias francesas), luego le seguía un “charquikan” (sic); comentando que es el plato mas estimado por los chilenos y, consistente según su descripción en carne disecada, ligeramente cocida, revuelta con papas y escoltada por inmensas cebollas encurtidas en escabeche.

Mejor dejemos de lado tanta historia y vamos de una vez a algunas recetas chilenas de escabeches. No se que tanto se preparan hoy en día a nivel urbano, en lo rural la preparación de escabeches con gallinas, conejos y pescados es usual.




http://www.chile.com/images/lugares/4889/conejo.jpg
Conejo en casa de cena. Santiago.

Conejo Escabechado a la Pumanquina
Ana Galaz Pumanque VI región
1 er concurso comida tradicional chilena-Prodemu.

1 conejo
2 cebollas medianas
1 zanahoria
1 pimentón
½ lt. De vino blanco
Sal, pimienta, negrita.

Remoje el conejo en salmuera durante tres horas aproximadamente (la receta no lo indica, pero es conveniente lavarlo antes de seguir con la preparación).
Córtelo en 4 porciones, póngalas en una cacerola, luego agregue las cebollas, las zanahorias y el pimentón todo cortado en cuadritos, añada la sal, pimienta y negrita (esto debiera ser la marca de un aliño completo) a gusto más vino blanco y deje cocer a fuego suave durante media hora o hasta que el conejo este blando.

Cebollas escabechadas, en La Vega Santigo 2009. Anabella



Cebollas en escabeche

La tradición manda pelar las cebollas ojala usar unas no muy grandes, lavarlas, secarlas y hacerles un corte en cruz no muy profundo arriba. Luego ponerlas por varios días en un frasco con vinagre de vino tinto.

Perdices en escabeche
La Cocina Práctica Casera

Límpiese cinco perdices e introdúzcanse en una cacerola, agregando 5 cebollas, 3 dientes de ajo, sal, pimienta en grano, tres hojas de laurel, dos tazas de vinagre y una de aceite; tápese la cacerola y póngase a fuego lento hasta que se ablandan las aves. Sírvanse con rebanadas de limón.

Escabeche de Pescado
Miguel Subercaseaux
Cocina Práctica Chilena
Edición actualizada 1998

6 presas de pescado (merluza, tollo o congrio)
1 cucharada de harina
½ taza de vinagre
1 ½ taza de aceite
3 huevos duros, albahaca, orégano, romero,
Pimienta entera y sal.

Limpie el pescado y séquelo. Espolvoréele un poco de harina y fríalo en aceite bien caliente cuidando de no desarmar las presas. Retírelo del fuego, deje destilar un momento y colóquelo sobre una fuente honda.

En una cacerola haga hervir el vinagre con la albahaca, orégano, romero, pimienta y sal. Luego agregue una taza de aceite y haga hervir unos momentos. Vacié esta salsa sobre el pescado frito pasándola por un colador y deje reposar hasta el día siguiente. El pescado absorbe el aliño y queda muy sabroso.

Palomos en escabeche
La Cocina Práctica Casera


En una cacerola se echan dos pocillos de aceite y dos de vinagre, ajo, cebollas de verdeo enteras, sal y pimienta; se ponen seis cebollas de verdeo enteras, sal y pimienta; se ponen seis u ocho palomos crudos, se dejan cocer a fuego lento y si se secan se añada agua caliente.
De esta receta escuche puros elogios, la abuela paterna de mis hijos la recomendó mucho, diciendo que con ella se lució mil veces; gracias a ella es que llegaron a mis manos libros y recetas de antigua data.

Escabeche criollo
La Cocina Práctica Casera

Se ponen a fuego, hasta que todo esté cocido, tres pocillos de aceite, dos de vinagre, una cebolla picada, dos dientes de ajo, un tomate, un ají, dos zanahorias, perejil, pimienta en grano, laurel, una ramita de romero y medio limón en rebanadas. Después se le añaden perdices.

Me atrevo a agregar que uno podría agregar otro tipo de ave y hasta aventurar con pescado, lengua u otro.

Pejerreyes en escabeche
La Cocina Práctica Casera

Se quita la espina a un pejerrey, se lo corta en trozos y se fríe en aceite, luego envolverlo en harina. Aparte se calienta una taza de aceite y se le añaden unos dientes de ajo, cebolla picada, pimientos, sal, pimienta, orégano, laurel y bastante pimentón; ya todo frito, se le hecha el vinagre, se pasan por la salsa los trozos de pejerrey y se sacan.





Pollo Escabechado
Miguel Subercaseaux
Cocina Práctica Chilena
Edición actualizada 1998

1 pollo despresado
1/3 taza de aceite
2 cebollas picadas en rodelas
1 cucharada. De perejil picado fino
2 zanahorias peladas y cortadas en tiritas
¾ taza de vino blanco,
Orégano, comino, sal
5 a 6 granos de pimienta entera
2 tabletas de caldo de gallina
2 cucharadas de maicena o chuño

Caliente el aceite en una cacerola y cubra en fondo con cebolla, perejil y zanahoria; disponga encima las presas del pollo sazonadas con sal y agregue el pimiento.

Espolvoree con el orégano, comino, sal y pimienta. Agregue el vino, el caldo y añada ½ taza de agua caliente. Deje hervir tapado a fuego suave durante unos 30 minutos.

Para espesar la salsa, añada la maicena disuelta en un poquito de agua fría y cocina 2 o 3 minutos más. Sirva acompañado con arroz, papas fritas o puré.

Y échenle una mirada a este artículo.
www.chile.com/.../ver.tpl?cod_articulo=102657
Araucanía, sabores ancestrales; en el Guillermo Rodríguez habla de comida Mapuche y además comparte una receta que copio a continuación:




de www.chile. com

Huaiquil Escabechado sobre Pebre de Mote Fresco

Guillermo Rodríguez


Esta receta despertó doblemente mi curiosidad; porque me parece respetable el trabajo de rescate y difusión de la cocina chilena de este conocido personaje y por ...

¿que será el huaiquil?. Lo que encontré fue una descripción de un pez, alargado de grandes ojos única en el mundo que habita el Lago Budi en la IX región de la Araucanía. Uno no deja de aprender… vamos a la receta.


250 gr filete de huaquil
40 cc jugo de limón
40 cc vino blanco
10 gr perejil picado
100 gr cebolla picada en pluma fina
100 gr Zanahoria en juliana fina
½ diente de ajo
1 hoja de laurel picado
5 gr semillas de cilantro molidas
Sal. Pimienta y pimienta en granoAceite de oliva


Cortar el Huaiquil en trozo de 3 cms. aproximadamente y poner en budinera de horno. Condimentar con sal, pimienta, jugo de limón y vino blanco para dejar marinar.

Aparte calentar aceite de oliva en una sartén y saltear el ajo con la cebolla, luego agregar la zanahoria, la hoja de laurel y saltear todo Apagar con vino blanco y cocer hasta que las verduras estén al dente. Después retirar del fuego, vaciar sobre el pescado y cocer en horno fuerte por 10 minutos aprox.

Retirar del horno y enfriar para luego espolvorear perejil picado y reservar.

Ingredientes para Pebre de Mote Fresco
360 gr Mote fresco
3 tomates pelados sin semillas y cortados en brunoise
5 gr de ciboulette picado fino
5 gr de ají verde sin pepas ni nervaduras picado brunoise
5 gr hoja de cilantro fresco picado fino
15 gr cebolla morada en brunoise
½ diente de ajo5 cc aceite de oliva
30 gr de mayonesa
Sal a gusto

Lavar el mote fresco con abundante agua fría retirando todas las impurezas. Escurrir y dejar secar sobre papel absorbente. Reservar.

En un bowl, mezclar el mote con el resto de los ingredientes y ligar con mayonesa y aceite de oliva.Condimentar con sal y servir.

Colocar a un costado del plato el pebre de mote ayudándose con un molde de 3 centímetros de diámetro al otro costado poner el escabeche en un pequeño compotera de vidrio

Poner un bouquet de ensalada a un costado del moteRociar el rededor del plato con aceite de hierbas.

Y otra de “Recomiendo Chile”





Lengüitas de Cordero en Escabeche de Vinagre de Manzana

Bocado Frío, Salado. Álvaro Barrientos
½ kilo de lengüas de cordero enteras



1 cebolla
1 pimentón verde
1 pimentón rojo
1 zanahoria
2 hojas de laurel
2 dientes de ajo
2 cucharadas de hojas de perejil
200 cc de vinagre de manzana
200 cc de aceite de oliva
Sal, pimienta negra entera y ají de color a gusto.

Cocinar las lengüitas a partir de agua fría con laurel, zanahoria y pimentón.Cortar en juliana, pimentón, cebolla, zanahoria y reservar. En tanto el perejil se deshoja y también se reserva.


El ajo picarlo en brunoise (cuadrados pequeños) y reservar.

Para el escabeche, sudar a muy baja temperatura y en aceite de oliva, pimentón, cebolla y zanahoria. Agregar laurel, ajo, sal y pimienta. Apagar con vinagre de manzana y terminar cocción de verduras al dente.Al apagar, agregar las hojas de perejil y reservar en fríoLaminar a lo largo lengüitas de cordero.

Servir lengüitas en un plato, sobre ellas disponer el escabeche y terminar con pimienta negra recién molida y ají de color en polvo.

martes, 30 de junio de 2009

Chile: recetas tragos o "copetes"

Tragos chilenos
o “copetes chilensis ”



Cartel en Queilen, Chiloé 2009. Foto Manuel Pinto.


Antes de iniciar este post, debo aclarar que el tema de los tragos en general no es mi fuerte, no es que no tome; lo mío son las comidas, pero entre lectura y lectura me voy encontrando con datos que no pude dejar pasar y quiero compartir.

Hace ya tiempo, el 13 de Enero del 2008 dejé algunas anotaciones en
Cóctel a la chilena 1. Aperitivos, en el hay una breve reseña y algunas indicaciones de varios tragos “chilensis” que se consumen hasta ahora: El Jote, el Terremoto, Clery, Borgoña, Pisco Sour, Roto Sour, Goteado, Crudo, Cortado, Serena Libre, Papaya Sour, Mango Sour, Pichuncho, Vino navegado, Chilean Manhattan, Pericote y uno mas nuevo el Late Harvest Sour. En esa oportunidad me recordaron mediante comentarios, que dejé fuera la Réplica, el Colemono y los Ponches en leche.

En estos últimos días se me cruzaron otros tragos y/o bebestibles en documentos que tratan de la alimentación en chile, en ellos se exploran los sabores y aromas de los platos más representativos de nuestro pais y también de la sociabilidad generada en torno a la comida. En estas lecturas salta en forma reiterada el tema de los tragos, licores y bebestibles alcohólicos y, otros sin alcohol consumidos en distintas épocas en nuestro país. Y es por eso, que aquí estoy compartiendo algunos de ellos.





Tenaún, Chiloé 2009. Foto de Manuel Pinto.



Uno de los artículos -de la rama de la historia social de la alimentación-, utiliza como fuente de información la prensa satírica que recoge el cómo y que comían los chilenos y chilenas del 1900, sean estos de pueblo o de la elite. El otro una publicación de un periodista y escritor que retrata usos y costumbres de la gente al momento de comer y socializar, picadas, comidas y bebidas de la actual octava región y algunos datos de un poco mas al norte o al sur. Y por supuesto el infaltable (casi mi libro de cabecera) Apuntes para la Historia de la Cocina Chilena.

Los dos primeros coinciden en que el consumo de alcohol era considerable, uno de ellos con bastante humor describe que en las cercanías de la zona de la vega de la localidad, en una sola cuadra habían 7 bodegas (lugares de expendio de vinos y chichas) más algunos clandestinos de yapa. El otro plantea un problema de larga data como es el alcoholismo.

Pareciera que la cosa viene de antes... ahora hay mas regulaciones para la instalación de expendios de alcoholes; pero constantemente se lee y escucha del alto índice de consumo sobre todo en gente joven. Siendo este un tema a nivel mundial.
En lo personal me gusta poder tomar una copa de vino, pisco sour o algún otro brebaje, casi siempre con algo p’al mastique, así que mi intención no es la de condenar a nadie por la “ingesta” de algún trago, mas bien quiero contar de algunas bebidas consumidas a través del tiempo en chile, cada uno sabe su medida.







A la fecha van 17 distintos tipos de “tragos” chilenos descritos en este blog y, desde el ultimo posteo de alguno de ellos me he percatado que casi de un día para otro -por decirlo de algún modo- han proliferado las apariciones de una serie de cócteles chilenos embotellados.

El primero en popularizarse hace ya años fue el pisco sour embotellado, ahora hay varios otros sour que antes uno necesariamente debía prepararlos en casa. Por otro lado en bares y pubs la creatividad en la elaboración de tragos se ha incrementado, han habido diversos concursos para crear y presentar preparaciones de lo mas variadas, también se han ido multiplicando sitios en la web especializados en vinos y demases -o puede ser que ahora me fije mas en ellos-. Algo tambien debe influir el intento de posicional a Chile en el mapa gastronomico, culinario y/o etílico mundial.

He oído de curiosidades varias; pisco sour con apio, o ají, albahaca, miel y jengibre y muchos otros. También las viñas tradicionales y las emergentes se afanan en sacar nuevos productos, hay un incremento en la exportación de nuestros vinos; a nivel rural, se han vuelto a preparar y difundir mistelas y licores caseros con antiguas recetas familiares.







Más Tragos de Chile

Para no dejar en el olvido algunos de los tragos que se han tomado en Chile, les comento de uno bastante pintoresco el “Cacha floja”, reseñado por Alfonso Alcalde; descrito como botella de vino mezclado con dos cervezas, eso si “recomienda pedirlo con cierta malicia”.

Hay otros, que al leer recordé haber escuchado mencionar en más de alguna oportunidad, el “Chuflay”, mencionado como popular de la zona carbonífera, aunque también he sabido de él por el norte de chile en zonas rurales, se trata de la mezcla entre aguardiente y bilz (bebida de fantasía) y a veces con jugo de papaya o la bebida gaseosa pap.

Buscando alguna imagen para ilustrar, me encontré con una historia boliviana que cuenta que el Chuflay viene del ingles sure fly” (”vuelo seguro”), aludiendo a que no deja resaca. Esto porque viajando en el tren desde La Paz Bolivia a Antofagasta en Chile, el conductor fue al coche comedor y solicitó su trago preferido, al no haber lo que quería se le sirvió una bebida en base a singani (bebida típica boliviana) con gaseosa, hielo y limón. Ha de ser esa la inspiración!

Está también el “Submarino”, que se sirve en una copa grande en la que se vacía una pilsener y se le da vuelta (con envase y todo) un vasito de anís o de pisco descripción hecha por A. Alcalde. Este brebaje también estaba en la lista de preparaciones en un curso de coctelería que alguna vez tomé; cuya receta era la siguiente: En un vaso transparente colocar ¾ cerveza rubia y luego dejar caer dentro un vasito de los de trago corto con granadina, menta, kumel (licor de comino), etc. (o cualquier producto a gusto del cliente).

También está un trago pobre y sin alcohol llamado “Huañaca”, que en comidas y bebidas de chile dicen, que se hace con caldo o sustancia extraída del cocimiento de papa, a la que se agrega harina tostada. Aseguran que los que saben, la recomiendan por ser saludable porque “fortalece el cuerpo, aclara la garganta, mejora la vista y las várices”.
Por otro lado Pereira Salas describe y sitúa la “Guañaca” consumida en invierno en vez de Chupilca por la zona de Linares , y consiste según su descripción en la mezcla de harina tostada con el caldo resultante del cocimiento de la cabeza de chancho. Hace poco en un posteo en algún sitio de internet, vi que recomendaban probar la de Cauquenes, lo que indica que se sigue preparando y consumiendo.



La piojera http://www.chile.com/tpl/gallery/index.tpl?id=83871



Otro "refresco" recomendado, es uno que se preparaban cuando no había vino para acompañar; de origen sureño llamado “Pavo de harina”; preparado a base de agua hervida, azúcar y harina tostada. Se bebía –dicen- en días calurosos, cuando la plata no da para “medio pato” o medio litro (¿será de vino?).

El “Pavo de harina” me recordó el “Ulpo” probado en la infancia, recurrí a quien nunca me falla, don Eugenio; que dejo registro de tantas preparaciones. El describe el Ulpo como una especie de mazamorra o poleada hecha con harina tostada disuelta en agua, sirve de alimento. Comenta que según la forma en que se prepare la harina tostada, recibe distintos nombres; ulpo, si la mezcla es clara y en agua; “Sanco” si es un guiso espeso y con grasa. “Chupilca” le dicen por el sur, si es clara la mezcla pero va con chicha o vino en vez de agua o en jugo de una sandía y más al centro lo mismo es llamado “Pihuelo”.
También menciona el “Chercán” –que viene de mapuche- si se prepara con agua caliente o leche y con o sin azúcar bien espeso eso por el sur y en el norte le llaman a eso “Cocho”.

Ya que estamos en como nombran un mismo producto según la zona, recordé que el aguardiente en chile ha sido llamado “Chivato” “Guarisnaque” o “Guacucho”.

Con aguardiente también se preparaba el Gloriado o Cordial, bebida hecha a base de agua caliente, azúcar quemada y aguardiente.

También están los ponches bebidas hechas de la mezcla de algún alcohol como ron u otro alcohol con agua, limón y azúcar, al que Alcalde llama “Ponche en agua” arriado a nieve, porque debe haberse servido muy helado; o el “Ponche en leche” que es similar pero se cambia el agua por este otro ingrediente.
Pereira Salas describe tambien el “Ponche de huevo” que se preparaba mezclando ron con leche, clara de huevo y azúcar. Otro mencionado por él es el Candial o Candiel, bebida preparada con huevo batido, leche y aguardiente

Uno que nos llega hasta la fecha es el infaltable “Cola de Mono” de la época pascuera.



Tenemos desde siempre las sureñas chichas de manzana y, las de uva de la región central, u otras de origen nortino. Hay chicha nueva es –la del año- y están las chicas viejas y las cocidas.
Chicha es un nombre caribeño, generalizado por los españoles para bebidas alcohólicas fermentadas de maíz que hacían las culturas andinas, usando también otros productos para elaborarla como semillas de algarrobo, de molle, yuca y chuñu.

Otro trago tradicional es la Aloja, que resulta de la fermentación de frutas, o especias con azúcar y agua. Entre las mas conocidas esta la Aloja de Culén, hecha con una infusión de sus ramas a la que se puede o no agregar aguardiente y algo de azúcar. Y si de culén se trata otra vez don Eugenio, con lo que el denomina Lucas, descrito como un jarabe azucarado de aguardiente y culén.

El Muday mapuche, chicha producida principalmente por fermentación de semillas de maíz o de maqui.

El Murtao o murtado, con el fruto de la murta y alcohol mas azúcar o almíbar. las mistelas.

Otras preparaciones que están en mi memoria son las infaltables maltas con huevo, o las populares maltas con leche condensada, con harina tostada o con licor de cacao, la ultima que conocí es la mezcla de malta con helado de vainilla y bien revuelta o batida.

Hay más, los infaltables vinos con melón de verano y los fanchop bien helados.

Estoy segura que se han quedado fuera de esta reseña varios otros, entanto esta es una lista abierta, algún día me zambulliré en los recetarios buscando recetas liquidas, sus proporciones e instrucciones para la preparación.

Mientras tanto aquí va una receta de Cinzano casero que me enseñó en el campo de la VII región hace años doña Eloisa Barrios y era así: 1 litro de aguardiente, 5 litros de vino blanco, ½ kg. de azúcar hecha almíbar, todo esto de junta y se embotella para la celebración que usted quiera.







Si le da por probar cualquiera de estos brebajes, por favor recuerde si bebe,
no maneje.

jueves, 11 de junio de 2009

Sopas Chilenas para el frio II

Sopas chilenas para el frío II
algunas de nuestra historia.


Carbonada, Ovalle Junio 2009 Foto de Anabella




Continuando con el tema de antiguas sopas chilenas, no se puede dejar de mencionar el “reponedor” Caldo de Gallo, que aún es posible encontrar en un par de locales y, cuya receta aparece en Chile.com.Caldo de gallo

Otra vertiente de sopas está en los caldillos, que son sopas o caldos preparados con pescado y/o mariscos, cebolla y a veces con alguna papa. Hay quienes le agregan además un poco de leche u otras verduras o como decían antañote pueden incluir “un huevo caído”.

Una curiosidad con que me topé, es un preparado hecho con el changle; del que leí que su sabor es parecido a la carne. Describen una especie de sopa hecha con brotes del roble, parecidas a coliflores; a esta le agregan migas de pan, cebollas y ají. El changle es descrito como hongo comestible para cuyo consumo se hierven en agua con cebolla, grasa y sal servidos generalmente con papas, Pereira los cita como habituales de las regiones octava y novena; es decir por el sur de chile, por lo que supongo debe venir de productos y comida tradicional mapuche. En realidad he encontrado este producto en otro tipo de preparaciones que no viene al caso comentar ahora ya que nada tienen que ver con las sopas.

Para “rematar” las descripciones de sopas encontradas en Historia de la Cocina Chilena y, que nos llegan a la fecha. Mencionaré algunos platos compuestos por caldo con rebanadas de pan, arroz, pasta etc. O cuya base es la de algún líquido alimenticio y algunas rebanadas de pan.

Una tercera versión habla de pasta, fécula o verduras mezcladas con caldo y, finalmente la describen como comida que dan a los pobres en los conventos. Pero no hay mayores descripciones acerca de ellas.





Benjamín Vicuña Mackenna, con su Historia de Santiago es citado por Pereira Salas para contarnos que el Valdiviano –conocida sopa o caldo chileno- data de 1645 y que su origen estaría en el rancho (comida) que se daba a la guarnición de Valdivia. El virrey Mancera, ingenioso para salvar la escasez de carne de la época en esa sureña ciudad, enviaba desde Valparaíso los siguientes productos o insumos para cocinar: harina, frangollo (trigo, cebada o maíz molidos), grasa, ají, charqui y cebolla, mas un almud de membrillos, orégano e higos secos de Putaendo.

El almud es una especie de poruña cuadrada de madera, que aun vi usar cuando chica por el sur cuando vendían murra (moras), mosqueta o murtas; es una antigua medida de peso y volumen.
Pero sigamos el hilo de estos productos enviados desde Valparaíso a Valdivia. El listado de vituallas enviadas, era por lo visto lo que había a la mano para cocinar y, son los que dieron vida al famoso -hasta hoy- Valdiviano.

Los que han tenido charqui a la vista, saben que es carne secada al sol y salada, que es bastante dura para hincarle el diente así como así, por eso se recomienda molerlo en piedra de chancar (o mortero), incluso en el norte he visto que primero lo mojan o lavan para sacarle el exceso de sal y, luego lo tuestan al horno, a las brazas o en un tostador de lata para pan, para terminar moliéndolo o machacándolo en el mortero.

Pero sigamos con el Valdiviano, como es descrito en los Apuntes de don Eugenio; el charqui era mas fácil cocerlo y luego los soldados lo condimentaban con grasa y ají, pero a esa la preparación inicial; cuenta que los santiaguinos de esas épocas, le fueron agregando “aceitunas, (y) rayuelas de naranjas agrias con el fin de darle mas sabor o mayor condimento como el dice.

Otra foto de Valdiviano de revista de Todogar 1992

Les recuerdo que el mismo don Benjamín, es el que mencionó que el origen de la carbonada: comida guisada con caldo, que lleva carne de vacuno en trocitos, papas, cebolla, arroz, zapallo y verduras, es mendocino y que la cazuela, sopa guiso según Pereira Salas, hecha principalmente con carne de ave, cerdo o vacuno, acompañada de arroz, chuchoca, papas, verduras servidas en al caldo de su cocción, deriva de la Olla Podrida española.

Se le olvido hablar de la deliciosa cazuela de chancho con chuchoca, y supongo que en las de ave debiera citarse además la de “pavita” o pava también con chuchoca otro clásico legado de la comida campesina de antaño.


Cazuela de Pava con Chuchoca, revista Todogar especial cocina iberoamericana.

Encontrarán algunas recetas de cazuelas, publicadas en post de Marzo 2008, A la rica Cazuela Chilena.

Hay bastante más que decir acerca de las cazuelas, pero lo dejare para otra oportunidad, ahora veamos un par de recetas de algunas sopas o caldos chilenos bien populares, de esas que se preparan en hogares modestos y/o en el campo “para calentar la tripa y matar el hambre”, que son bien útiles de recordar ahora que de crisis estamos hablando… quien sabe, capaz que nos saquen de algún apuro

Estas preparaciones no aparecen en los recetarios habituales, algunas fueron recopiladas y descritas por Alfonso Alcalde, en un libro en la que el autor hizo un buen compendio de cómo el llama la “historia natural sobre usos y costumbres de nuestro pueblo a la hora del hambre, del frío y de la sed”, libro en que queda plasmado el ingenio, la riqueza e imaginación de “nuestra cocinería popular” que no tiene limites, porque como el bien dice cada ciudad y cada pueblo conserva (aún hasta hoy) formulas secretas que no aparecen en los recetarios oficiales y que aún son un clásico en algunas casas o “picadas” a lo largo de chile.

Entre las comidas sencillas, menciona la Cazuela de hueso pelado, al que cuando se puede se le agrega un poco de arroz y alguna verdurita que nunca falta.

Hasta hoy en día en las carnicerías se vende hueso para cazuela, generalmente los compradores piden “los más carnuditos” para la cazuela. Incluso en alta cocina sugieren para hacer fondos de cocina –que se usan de base para sopas o salsas- usar huesos de vacuno limpios y en trozos, o huesos y menudencias (interiores) de pollo, eso si en estas preparaciones la técnica usada es de poner los huesos en una olla y blanquear (dar un hervor) a partir de agua fría y luego lavar y refrescar para sacarles el “aserrín del hueso” y volver a poner los huesos en una olla; nuevamente con agua fría y hervir a fuego suave, limpiando la superficie. Este sería una manera de preparar la cazuela de hueso pelado a le que se le podría agregar como es usanza ají, porque con eso pasa mas rápido el frío y el arroz o las verduritas que describe Alcalde.

Cazuela de locos con pantrucas finas.
Alfonso Alcalde en Comidas y Bebidas de Chile.

Esta es nombrada como el plato de honor de una picada que existía en Talcahuano. A mi me suena a rescatar el caldo de la cocción de los locos, agregarle pantrucas delgaditas y quizás algunas verduras como cebolla picada y frita, tal vez un par de rodajas de zanahoria, no debiera faltarle “la color”, en una de esas también un par de tiriras de pimentón y para decorar cilantro o perejil picado. Cada uno podría armar su propia versión.

Como los recetarios tradicionales no dan cuenta de este tipo de platos populares, no queda más que hacer un ejercicio e imaginar como prepararla.

Sopa marinera cuyo apodo era sopa de novios o sopa mellincera. Es también una preparación reseñada por Alcalde, comenta que en ella se usaban Picorocos. Desgraciadamente no hay más explicaciones ni descripciones de su preparación, pero la sitúa en la zona del carbón y como comida de “picadas”.



Sopa de pantrucas con carne, revista Todogar 1992.
Pantrucas y concones para la sopa.
Alfonso Alcalde en Comidas y Bebidas de Chile.

Las humildes pantrucas, son una masa hecha con harina, huevo y manteca.
La masa según dice debe ser sobada convenientemente, uslereada y luego se tira a la olla con agua hirviendo, es por eso que también es conocida como “tiramelos a la olla”, se sirven con papas y cebolla.

Los concones:
Son también de masa de pantrucas, pero se forma con ellas unas especies de “moñitos” chicos. Se cuecen y sirven en caldo.




Pantrucas
Celinda del Rosario Jeraldo
IV Región, San Pedro Sur
En rescate y recetario local –Río Hurtado-

1 kilo hueso blanco de vaca
¼ kilo de carne molida
1 taza de harina blanca
6 papas medianas
2 zanahorias1/4 kilo de porotos verdes
2 huevos
Condimentos a gusto
1 cucharadita de manteca.

Cocer los huesos media hora en un y medio litro de agua, cuando estén cocidos agregar las verduras picadas en cubos, mientras se cosen las verduras; se prepara la masa para las pantrucas.

Para hacer las pantrucas se vierte la harina en un bol con una pizca de sal, manteca y un cuarto de taza de agua tibia, se revuelve. Se amasa hasta que quede suave y se estira con un uslero dejando la masa delgada, cortar en cuadros pequeños e ir agregando de a un cuadro a la preparación de los huesos mientras este sigue hirviendo suave.

Aparte hay que freír la carne molida con los condimentos y, una vez cocida hay que agregarla al preparado, tapar y dejar hervir suave por 20 minutos, destapar; agregar los dos huevos, revolver y esta listo para servir.
Eso de sopas por ahora....

sábado, 30 de mayo de 2009

Sopas chilenas para el frío I

Sopas chilenas para el frío I
Algunas de nuestra historia.

Ajiaco- Ajiaco de Locos- Caldillo de choros- Caldillo del pobre- Caldillo de huevo- El raspado de la olla- Sopa de pan.



Cazuela de Vacuno con trigo majado, Ovalle 2008 Anabella.


Ahora que empieza el frío, produce gran tentación el pensar en sopas y surgen como irresistibles las cazuelas, las sopas con pantrucas, las con sopones o con concones, las carbonadas, los ajiacos, los valdivianos o los “calditos”, incluidos el clásico consomé con huevo.

Hace un tiempo ya deje mínimo registro sobre “El Hervido” en chile, nombre que se le suele dar en el campo (norte de chile) a lo que se define en cocina como sopa, puchero, olla, cocido, sancocho, etc. Según los Apuntes para la Historia de la Cocina Chilena; todas estas palabras vienen siendo lo mismo”. (ver
Chile: Sopas y un dulce de tradición de abril 2008. y A repetirse el plato, más de comida chilena. Mayo 2008.)

Decidí profundizar un poco más en la búsqueda de caldos y sopas chilenas, por dos motivos: uno el clima que llama sopa y dos, inspirada por un artículo acerca de la “nueva onda” en la alta cocina en España (onda en Europa en general). Se trata, según escribe Jorge Guitán - un entretenido e interesante bloger gastronomico- de la evolución de la alta cocina hacia la incorporación de productos orgánicos y locales.

“Hace un par de años que se viene consolidando una vía de alta cocina basada en un respeto extremo, casi maniático, del producto, su procedencia y su modo de elaboración/producción. No es nuevo que los grandes cocineros busquen la calidad y, en ese sentido, son muchos los que apuestan por determinados productos con trazabilidad de origen u orgánicos”. (en SIGUIENTE PASO: ALTA COCINA ORGÁNICA Y LOCAL ).

Recordé haber leído acerca de la búsqueda de productos autóctonos y de recetas, de alguna de las agrupaciones de chef chilenos; esto se cruza con el creciente impulso de posesionar nuestro país como productor y exportador de productos del agro. Tal como en Europa, acá va creciendo entre algunos el compromiso con lo local, también un compromiso mas ético y responsable con el entorno, no solo con lo orgánico; sino además con lo que se produce en este largo país, con lo que se come acá desde… siempre; valorando nuestra tradiciones culinarias, ojala este impulso de una cocina éticamente comprometida -pase de ser solo de una minoría en la alta cocina-, a algo más de todos nosotros.

Si es cierto, que la creciente tendencia es a usar productos nacionales o regionales y recurrir a recetas con tradición; veamos cuales son algunas de las historias y recetas de preparaciones de sopas en nuestro país. De paso podemos probarlas y prepararlas para pasar un invierno mas “abrigado”.

Consomé http://www.elmercadorestaurant.cl/platos_mercado_cremas.htm


La primera mención que encontré para caldos en chile, corresponde a una descripción (aproximada) de lo que era la hora de la comida entre la gente de campo – en capítulo la cocina en la patria vieja y la patria nueva- E. Pereira Salas. Nos hace saber que en ese entonces, después de las oraciones del Bendito y Alabado dichas por los niños , se servía un tazón de caldo de vaca muy sustancioso, aliñado con ají y espesado con chuchoca de maíz; después de eso venían otro tipo de guisos. Como contrapunto describe que en casas señoriales, a los niños se les daba caldillo con pan tostado en tembladera de plata y luego seguían otros platos.

Curioso esto de la tembladera de plata, se trataba de un vaso ancho, de plata, oro o vidrio; de forma redondeada, con dos asas a los lados y una pequeña base. Los tamaños podían variar, pero al estar hecho de hojas muy delgadas parecían temblar. Deben haber sido los primeros modelos de los tazones de sopa que conocemos hoy en día.

Mas adelante en la cocina Republicana, se recoge nuevamente el tema de los caldos, pero esta vez relacionado con el típico caldo de cabeza, que es ni mas ni menos que resultantes de la cocción por horas de una cabeza de chancho que hasta hoy en día preparan luego de la matanza de un chancho en el campo, especiales para el “sopeo” con pan amasado, tortillas de rescoldo o churrascas… y harto pebre.

Mientras que en la llamada “belle époque” y, seguramente desde las casas patronales, en los campos se enviaba al pueblo mas cercano a buscar carne de vaca para la sopa ciertos días a la semana.





Caldillo de congrio Especial de cocina Latinoamericana de Todogar.


Vamos viendo algunas recetas en esta primera parte de las sopas chilenas para el frío. Comenzando por algunas reseñadas en el antiguo Manual de Cocina de 1925.

Ajiaco

Se pone a asar un pedazo de filete o de lomo, se corta en tajadas delgadas y en seguida se reduce a pedazos de un dedo de grueso por tres de largo.

Se cuecen papas, se muelen y se pasan por cedazo. Se fríe en un poco de color cebolla menuda, se añade la papa y se aclara con el caldo necesario dejándola de regular espeso.

Se le pone ají, orégano y todo el jugo que exprimió la carne. La carne se une al caldo momentos antes de servirlo y se aliña con huevo duro y perejil, ambas cosas muy picadas.

Ajiaco de locos

Se prepara en la misma forma (que la anterior receta) cambiando la carne por locos.



Caldillo de choros


Se eligen choros amarillos, se sacan de la concha, se limpian bien y se les saca la tripa, se ponen a la cacerola con cebolla picada menuda, y todo el caldo necesario, ají, orégano y perejil.

En la sopera se tiene huevo duro cortado en tajadas.

Y para terminar por ahora, algunas sopas populares y para tiempos de escasez.

Caldillo del pobre:
Alfonso Alcalde en
Comidas y Bebidas de Chile.

1 kg de papas,
½ kg. de fideo delgado,
2 huevos, sal, pimienta,
1 pedazo de ají y algo de color.

Junte todo y se deja hervir.

Caldillo de huevo
Manual de cocina 1925.

Se pica cebolla menuda, s ele pone caldo y se hierve un poco, se le añade perejil, ají, orégano, se parten huevos frescos y se cuecen en el mismo caldo, quedando claros.

El raspado de la olla
Alfonso Alcalde en
Comidas y Bebidas de Chile.


Esta preparación sugiere es para almorzar con el raspado de la olla.
Hay que hacer un picadillo de papa, cebolla picada, ½ kg. de harina tostada, una tableta de (concentrado de) caldo, ajo, pimienta con comino.

Sopa de pan
Alfonso Alcalde en
Comidas y Bebidas de Chile.

Esta es una sugerencia para el invierno y cuando la pobreza tiene cara de hereje….

El relato dice que se prepara un picadillo de pan duro.
Hay que hervir agua caliente en una olla, se le agregan los condimentos por ejemplo, pimienta, ají, sal 2 huevos batidos, y se asegura con este plato que se aleje el frío del estómago.

Con esta receta -que aun se prepara en algunos hogares chilenos-, terminaré por ahora con de las sopas chilenas, conciente que hay seguramente muchas preparaciones que han quedado fuera, la intención era la de dejar constancia que existen platos que se preparan hasta la fecha, pero que no son de los que encontraremos en libros de cocina (aunque estos sean de antigua data).

martes, 12 de mayo de 2009

Cocina Chilena: color, sabor e identidad:

Cocina Chilena: color, sabor e identidad:


¿Ají color o páprika?

Color

Ni los perros o los gatos pueden ver los colores, la ausencia de color los priva de una dimensión más eficiente de discriminación. Aún así vemos como actualmente se pigmentan alimentos para ellos.

Los humanos si podemos percibir colores, pero no sabemos si todos los vemos exactamente iguales. En el colegio nos enseñaron que hay colores “fríos” y otros “calido”, que unos los hay primarios (puros) y secundarios (mezclados). Como no sabemos todos los nombres de ellos acá tenemos la tendencia a ponerles apellidos, ejemplo amarillo pato, rojo concho de vino, etc.

Como este se trata de comidas y no de teoría del color, vamos al grano. En Chile a muchos platos se les agrega “color”, una preparación en base a aceite o grasa caliente y ají color, algunos les agregan algún otro condimento.

En la comida, los colores ayudan a apreciarla visualmente, porque primero la comida nos “entra” por la vista. En cada cultura la valoración de los colores es distinta, me explico; por ejemplo el color para el luto en algunas partes del mundo es blanco en otras negro, y así hay más ejemplos de lo variada que es la valoración de ellos.

En la cocina japonesa y china, los colores son parte importante de las preparaciones, hay una gran preocupación por el tema estético. En culturas occidentales hay desde la antigüedad algunas descripciones de los colores en los platos, en el medioevo el color en la comidas también era valorado; tan así que hay recetas que tienen un nombre con su color incluido, por ejemplo salsa blanca o salsa verde o el manjar blanco conocido por nosotros -que en Apuntes para la Historia de la Cocina Chilena-dice corresponde a una preparación dulce llamada en otras partes confitura de leche, dulce de leche, cajeta, menjar blanc.

“Menjar blanc, que en la época medieval y renacentista consistía en un plato compuesto de pechugas de gallina cocida, deshechas y mezcladas con azúcar, leche, harina de arroz. Un cocido salado de origen árabe, un potaje de color blanco-beige, llamado tafaya. Lo mas cercano al manjar blanco dulce es otra golosina árabe-andaluza llamada “caña dulce”, similar al manjar blanco amoldado o a la cajeta.” Eugenio Pereira Salas.

Además de la evolución histórica del color en los platos, está la valoración visual. Los colores, incluso en la cocina; están sujetos a modas y a estilos Hay cocinas con colores apastelados y otras donde el color es vivo (ejemplo la comida India o Indonesia). Como toda moda, esta evoluciona y puede que vuelva, por algo hay tanta tendencia retro, que se mezcla con la innovación.



Colores en la vega. Anabella

Lo que determina el color de nuestras comidas es generalmente el color de las materias primas que tengamos a la mano, y crecientemente estamos teniendo acceso en nuestro país a más colores debido a la llegada de muchos productos de fuera, de lugares con más exhuberancia de colores. Cada estación nos permite acceder a productos y colores que varían, en chile ahora –otoño- aparecen tentaciones que en otra época es difícil conseguir; aunque hoy en día con las técnicas de frío, conservación, las importaciones de alimentos y otras yerbas… tenemos acceso a todo o casi todo tipo de productos aunque sean de otra estación, eso si siempre los productos frescos son mas apetecibles, con olor y color natural.

Otro aspecto que influye en conseguir color en las preparaciones es la técnica que se use para preparar; recuerdo que de chica “no me entraban los porotos verde”, eran tan poco atractivos con su color medio pardo, mientras que ahora que esta la idea de dejarlos “al dente” el color verde intenso los hace harto mas apetecibles, claro que mi mamá hubiera dicho que están medio crudos!



Berenjenas, lechugas y espinacas. Anabella

Las innovaciones en la agricultura y la incorporación de semillas, también ha hecho de nuestra mesa algo más colorido, antes nuestra osadía y posibilidad de hacer ensaladas “alegres y apetitosas” era bastante más restringida, miren ahora la variedad de lechugas y sus colores y texturas o la aparición en nuestros mercados de pimientos amarillos o los casi negros. Hay que aprovechar de decir que a la par, han ido desapareciendo variedades de semillas; nos cambiaron los tomates y los choclos de antaño y que hablar de las frutillas (este es el recuerdo nostálgico de perfumes, colores y sabores de niñez).

Menos mal que hay lugares de chile donde mujeres se han organizado y son “guardadoras de semillas”.

Los colores de las comidas muchas veces nos dan el impulso a querer comer algo, pero hay también otros factores -siendo éste uno de los importantes-.

Los colores y las texturas también nos diferencian


Queso de cabra, tomates, pimentones y aceitunas. Anabella


Interesante resulta leer a Sonia Montecino en su interrogación al cebiche, que como antropóloga lo hace desde el punto de vista de las identidades, destacando -como dice ella- las semejanzas y diferencias, de los otros y nosotros; con lo que emerge como una preparación que por excelencia crea distinciones (eso en relación al cebiche peruano y al chileno).

Como ya en enero del 2008 en
Cóctel a la chilena III Algunas recetas con mariscos y pescados. Escribí acerca de la historia del cebiche, esta vez me iré por otro lado…
Siguiendo a Montecino en lo del cebiche, nos comenta que el lenguaje de la culinaria hace legible identidades nacionales en un espacio que tiene una historia cultural común.

Escribe que las primera oposiciones (diferencias) entre uno y otro nos “arrojan al universo de lo cromático”, acá pescado de carne blanca versus el otro con carne negra; por este lado cebolla blanca v/s cebolla morada por el otro lado Continua con su análisis entrando al mundo de las formas, carne de pescado en cuadritos (o mas al sur casi molido o raspado) mientras que allá es en cubos.

También menciona la espacialidad, es decir la ubicación en el espacio respecto al plato de los ingredientes, en Chile la cebolla, el ají y la carne mezclados, mientras que en Perú la cebolla y el ají abajo, la carne arriba.

Entra a tallar luego otra característica, ella menciona lo sensorial, yo desde las artes plásticas hablaría de las texturas suave/áspero. Ella remata este análisis desde la antropología cultural con la mención de las mezclas entre dulce y saldo que hacen el Perú (camote/pescado), mientras que acá el cebiche suele ir solo y a veces se lo acompaña con papas y mayonesa.


Mote con huesillos, postre o bebida tradicional de verano. Anabella
Nuestros platos tienen identidad propia

No solo podemos saber cuando estamos ante una receta de comida chilena, (por mucho que nuestras preparaciones tengan influencias de otras partes del mundo en distintas épocas), por los colores, las formas, los productos, los olores característicos; esta identidad se ha ido forjando acorde a los productos que hay a la mano, a los gustos nacionales y se han ido adaptando a nuestra ideosicracia.

Leyendo un domingo el diario El Mercurio, me encontré con una entrevista realizada en España a Ferran Adriá, cuyo restaurante fue nuevamente galardonado como el mejor del mundo; es el que ha “impuesto” técnicas en la cocina tales como, deconstrucción, esferificación, liofilización, gelatinización, almidonación. La entrevista fue hecha frente a varios platos de comida chilena. Aquí anoto algunas de sus opiniones sobre nuestra comida:

…“Hay que tener mucho respeto porque yo veo la cocina como un idioma.
Entonces, si no sabes alemán y vas a Alemania, aprendes cuatro palabras y las puedes utilizar y hacerte el gracioso. Pero para conocer bien la cocina chilena, debería pasar allí, trabajando, pues igual, tres meses. Tenemos las empanadas: cuántos tipos hay, cómo son. La gastronomía de un país es algo muy serio, son muchos años de cultura y tal como para que llegue cualquiera a frivolizar con ella, por mucho Ferran Adriá que sea.”…
…” Me parece que la comida chilena se aproxima bastante a una parte de la cocina española, lo que tiene bastante lógica.”…

-¿Algún sabor especial que se le haya quedado en la memoria?-El que más me chocó fue el del loco, que aquí no hay. Es un producto extraño. Pero lo que más recuerdo de Chile es el picoroco. A mí me encantan los productos del mar y vosotros tenéis especies muy interesantes. También me mostraron un alga, ¿cómo se llama un alga así, larga?-¿Cochayuyo?-¡Cochayuyo! ¡Qué bueno que está el cochayuyo!
-Una curiosidad: ¿se podría deconstruir una empanada de pino?-Sí, claro, todo se puede hacer. Ahora hacemos muy poca deconstrucción, pero en los noventa la utilizamos porque, como estábamos creando un lenguaje nuevo, descompusimos platos antiguos para que la gente los identificara y captara lo que queríamos transmitir. La deconstrucción, sin embargo, no tiene sentido si no se conoce el plato original. Por ejemplo, dígame un plato chileno...-Charquicán.-...Charquicán, muy bien. Si usted me da a probar una deconstrucción del charquicán, pues me da igual porque no conozco ni la antigua ni la nueva versión. Para mí los dos serán nuevos…

Copiado de El mercurio 10 abril 2009.

No pude resistir la tentación de compartir parte de la entrevista, creo que las mismas cosas dichas por cualquiera de nosotros, pasaría mas desapercibida. Ganas dan de que muchos de nuestros estudiantes de gastronomía o de los actuales cocineros o chef que arremeten sin pudor el la deconstrucción de nuestros platos, tuvieran una formación mas sólida en las raíces de nuestra cocina. Así que seguiré en el intento de ir compartiendo algo más de nuestra cocina chilena tradicional, con historia, reflexiones y algunas recetas.



Olla de greda, bastante usada en nuestras cocinas. Anabella



Recetas chilenas con color:
Arroz con tomate
El Cocinero Práctico 1916

4 onzas de arroz
2 onzas de mantequilla
1 onza de queso rallado ½ cebolla
2 chalotas
2 cucharadas de salsa de tomate
3 tomates
1 clavo de olor
1 ramo surtido, sal, ají i pimienta.

Remójese el arroz en agua hirviendo con sal. Destílese i póngase en una cacerola con la cebolla, el clavo, el ramo surtido, la salsa de tomate y medio litro de caldo; déjese cocer i póngasele más caldo si se seca mucho. Friese la chalota bien picada en una onza de mantequilla y agréguesele el arroz. Sáquesele le cebolla i el ramo surtido i sazónese con sal, pimienta i ají, i agréguesele el queso.
Los tomates se cortan en tajaditas i se fríen en aceite. El arroz se vacía en la fuente i se adorna con las tajadas de tomate fritas.

Congrio a la jardinera
El Cocinero Práctico 1916

1 congrio
1 cucharada de aceite
½ vaso de vino blanco
1 rama de perejil
½ cebolla
4 zanahorias
½ pepino
1 tacita de aceite
½ coliflor
2 huevos
Porotos verdes, sal, pimienta i verduras.

Se limpia el pescado, se coloca en una asadera, se le agrega la sal i la pimienta necesaria, el aceite, el vino, la ramita de perejil, zanahoria cortada en cuatro partes i la cebolla, se le agrega el agua hasta cubrir el pescado i se pone a hervir a fuego lento por veinte minutos.

Se saca del fuego y e deja enfriar en el mismo caldo, las zanahorias i los porotos verdes se cuecen aparte, igual cosa se hace con la coliflor.

Se hace mayonesa con una yema cruda i otra cocida, el aceite, sal, pimienta i jugo de limón.

Se arregla el pescado en el azafate i se cubre con la salsa mayonesa, las verduras se aliñan aparte i se colocan en montoncitos alrededor del azafate alternando los grupos de porotitos, con otros de zanahoria picada finita y coliflor así alternando.

Sobre el pescado se colocan tiritas de pepino i perejil, clara de huevo picada finita.


Tallarines en salsa de charqui y colitas de camarones
Hilda del Carmen Bugueño, Ovalle IV región
En libro primer concurso de cocina tradicional chilena
Escuela de la Mujer Prodemu 1999

1 paquete de 250 gramos de tallarines
1 kilo de tomates maduros
1 ramita de albahaca
¼ queso de cabra
¼ charqui de cabra
20 colitas de camarones de la zona (río)
1/8 aceite de oliva
¼ aceitunas amargas grandes
2 dientes de ajo
Sal

Echar el tomate sin cáscara en una olla mediana.

Picar el tomate en trozos grandes con los dientes de ajo picados en cuatro, agregar las hojitas de albahaca a gusto, dejar cocer todo esto a fuego lento hasta que se forme la salsa. Cinco minutos antes de apagar agregar el charqui en trozos, poner las aceitunas en trozos sin cuesco, poner sal a gusto.

Esperar 10 minutos y apagar el fuego. Echar aceite de oliva a gusto.

En olla aparte cocer los tallarines y cocer los camarones a punto.

Luego poner los tallarines en fuente, luego agregar la salsa encima de los tallarines sin revolver.

Rayar el queso y dejarlo caer suavemente encima de la salsa sin revolver, luego se agregan las colitas de camarón adornando el plato.

Dulce de membrillos
La cocina práctica casera

Cuézase el membrillo con cáscara, pélese y pásese por tamiz lo más caliente que se pueda. Póngase al fuego con una cuarta parte más de azúcar que de membrillo, pesado cuando crudo. Revuélvase constantemente; añádase un poquito del agua, colada en que se haya cocido el residuo de pulpa u semilla, antes de enfriarse.

Puré de membrillos de postre
Esta es una adaptación libre

Una vez que tenga cocidos los membrillos, pelar y poner la pulpa en una juguera con algo del jugo y moler; agregue azúcar a gusto o endulzante. Obtendrá un lindo puré amarillo claro, para servir de postre, si desea espolvoree con canela en polvo.

lunes, 27 de abril de 2009

Chile, comidas y bebidas.

Comidas y Bebidas de Chile


Horno de barro. Localidad de Lorenzo Peralta de Punilla. 2009 Foto de Anabella



Como buena aficionada a la mesa popular, me atrae mucho andar pesquisando nuestra comida; no solo recorriendo lugares por los que me llevan los caminos de nuestro país, sino además buscando recetas y escritos de otros, que también comparten o compartieron la misma afición.

Cayó en mis manos una antigua reseña de “Comidas y Bebidas de Chile” de Alfonso Alcalde, descrita como una apetitosa guía de las picadas más sabrosas del sur de chile.

El nos cuenta de la comida "al natural", esa de cada cuidad o pueblo de nuestro país; que no es la que encontramos en las recetas de los libros. La que tiene las formulas secretas traspasadas de generación en generación y viene de “la buena mano” y de la sabiduría que adquieren los pueblos en -según sus propias palabras-“el difícil arte de comer y de pasar hambre”.

Habla de platos que circulan al margen de los restaurantes de lujo, platos llenos de sabrosura y de lo auténtico. Menciona también las picadas como parte esencial de la vida de los chilenos.

Describe las picadas como: lugar donde se sirven las comidas típicas de las distintas localidades, comida bien condimentada y especial para “hacer sed” o servirse algo con cualquier pretexto; frío, calor, el resultado de algún evento deportivo, también alguna celebración de cumpleaños o alguna otra por el estilo.

Entre otras nos traspasa algunas recetas populares del sur, por ejemplo el “Platacho”, que describe como “un deseo de amigos de comer una sustancia de mar combinada con sustancia terrestre y pan”.




Piures, mercado de Coquimbo 2009 foto de Anabella


Carbonada de Piure


Una carbonada de piure según dice Alcalde es un "Platacho", que lleva el marisco picado y frito en aceite o grasa, al que luego se le pican las papas y se agrega arroz algo de color y esta listo el plato.

Nos da el dato, que para quienes rechacen el piure por su fuerte sabor a yodo -recuerden que según los expertos- “el sufrimiento se compensa porque es sumamente criaturero” aludiendo a sus poderes afrodisíacos y de paso por ser bueno para la tos y la “juncia” de los nervios.
Acerca de las carbonadas, don Eugenio Pereira Salas dice en sus Apuntes para la Historia de la Cocina Chilena, que según Vicuña Mackenna su origen es Mendocino.
En el capitulo dedicado a la cocina republicana, menciona su consumo junto a otro sin fin de platos populares que estaban en boga y eran muy apreciadas.
Otro de los caldos mencionados entre los requeridos en esa época es la resbalosa o pantrucas; hechas con harina de trigo, grasa, huevo y queso molido en abundante caldo. Interesante variante de la receta de las pantrucas o pancutras como las llaman algunos hasta hoy en día, la incorporación del queso molido que no suele aparecer en las recetas que vemos en la actualidad.

Por ultimo, interesante y estimulante saber que el elogio de extranjeros a la cocina chilena es constante a lo largo del siglo y, nos cuenta don Eugenio de descripciones que con deleite hizo una conocida artista de la época, de la carbonada y la cazuela; junto a otos platillos que son parte del acerbo de la cocina nacional.

Aviso venta Camarones del Río Limarí. En Salala IV región. Foto de Anabella


Camarones de tierra o de río

Para aprovechar los camarones que aparecen en las vegas después de una lluvia (esta es otra receta que le dio a Alfonso Alcalde su amigo el flaco Gallardo de Coronel). Propone dejar los camarones remojando en dos litros de leche desde la noche anterior; luego cocerlos en agua, ojala agregarle algo de pisco.
Una vez listos dice que hay que pasarlos por la moledora y por un cedazo, calculando unos 25 camarones por persona… porque mientras más se come, mas va gustando.

Entre los otros mariscos afrodisíacos, Alcalde sugiere el loco, el erizo y las cholgas a la ostra, el caldillo de cholgas y la sopa de picorocos llamada también Sopa Mellincera.
Mientras que otra mención a preparaciones de camarones de río esta situada en la minuta típica del siglo XVIII nortino, en que se rememora este camarón preparado con pebre de ajo.

Hasta hoy en día en la carretera al Norte, es posible ver vendedores a orillas del camino ofreciendo sus camarones de río, pasadito un puente acercándose a la salida de Ovalle.



Picorocos en restaurante de Hualpén.
www.turismovirtual.cl/.../gracilaria/lenga8.jpg


Caldillo de Picorocos
Reseñada por Alfonso Alcalde

Lave bien el marisco y lo pone a cocer en una olla con agua.
El caldo que queda lo cuela y le agrega las almendras del picoroco y se condimenta con pimienta, comino, ají, aceite, algo de color y marraqueta (llamado pan francés, o batido según la región de Chile donde lo compre) este se fríe con cebolla bien picada. Advierta al servirlo que nadie se hace responsable de sus efectos.

Como todos estos platos se sirven bien regados, por un buen vino o chicha fresca es probable que se agarre una "mona" (resaca). No se preocupe, el mismo nos sopla varios platos que son buenos para espantar la mona. Aquí van dos de ellos.

Caldillo Mañanero
Reseñada por Alfonso Alcalde

Dice que lo sirven en Arauco. Para prepararlo se corta cebolla en pluma, luego esta se fríe con pimienta, comino, ajo y aceite. Se le agrega pan picadito y “si las fuerzas le alcanzan” añada un trocito de carne o charqui de caballo. No está nunca demás agregarle, un huevo al caldo.

¿Para que sirve el caldillo mañanero?... para espantar la mona, aligerar la lengua, quitar el dolor de cabeza, hacer circular la sangre y enderezar la columna. No hay mejores remedios que los caseros!


Otras referencias que abren el apetito son las comidas de las cocinerías de mercado; cazuela de pava con abundante ají y tortillas de rescoldo. O el pebre cuchareado, que según dato que le dieron en Chillán a Alfonso Alcalde es de ascendencia sureña; preparado a base tomate, ají, cebolla muy fina, cilantro limón o vinagre y que antecede cualquier asado servido siempre con pan amasado o sopaipillas.


Cholga con Longaniza
Receta de picadas de Alfonso Alcalde.

Hay que abrir el marisco y ponerle adentro un trocito de longaniza de Chillán o de Carampangue. Antes de cerrarla se le agrega un trocito de tocino y algunas verduras surtidas, más unas gotas de limón.

Después se amarran las cholgas antes de llevarlas al horno por un rato, el puntualiza que hay que acompañarlo con vino blanco de San Carlos (zona de Ñuble) y agrega que ojala sea majudo vieja cosecha y se agreguen unas tostadas con mantequilla.

Volvamos a la carretera hacia el Norte…





Vendedores de Camarones y quesos. Río Limarí. Abril 2009. Foto de Anabella


Para concluir con algunos datos actuales para preparar los camarones de río, recetas de estos dos gentiles habitantes de la localidad de Salala en la IV región, a los que verán a orillas de camino con camarones frescos.

Partieron comentando, que a estos camarones no es necesario dejarlos remojando en leche desde la noche anterior; dicen que eso se hace con los del barro de las quebradas y agregan –los que se sacan por el sur-, mientras que estos se bucean en el mismo río.




Camarones del río Limarí IV región. Foto de Anabella


Para preparar los camarones de río.
Sara Castillo y Luís Alfaro, de Salala

Estos camarones se echan a cocer en agua con sal, da igual si se parte con el agua fría o hirviendo. Lo importante es que se les de un hervor entre 10 a 12 minutos y están cocidos.

Se sacan y se pelan. Una vez fríos se sirven con mayonesa como entrada. O con puré de paltas.

El agua de la cocción, hay que pasarla por un colador y después se puede condimentar con cebolla frita en cubitos y algunas verduras (ajo, zanahorias, papas, y "montes" verdes –esos son por ejemplo perejil y/o cilantro) y queda según dicen espectacular como caldo, caldillo o sopa; si se quiere se le pueden agregar un par de camarones picados o enteros a cada plato.

Otra alternativa, cuando están crudos los camarones de río es la de echarles agua hirviendo para hacer mas fácil sacarles la caparazón, o congelarlos un par de horas para que la cascarita salga con menos dificultad. Luego se pelan y están listos para prepararlos como usted prefiera.

Camarones de río al sartén
Sara Castillo y Luís Alfaro, de Salala

Ponga aceite de oliva en su sartén, agregue cebolla picada muy fina en cubitos; agregue comino, ajo y color: saltee en esto los camarones pelados y agregue un poco de sal y mantequilla al final.

Una variante de lo anterior es agregar algo de vino blanco o de frentón sustituir el aceite de oliva por el vino blanco.

Otra propuesta de ellos, es la de saltear los camarones con cebolla en aceite y agregar salsa de tomates; o mejor si le pone tomates naturales pelados y picados en cubitos.

El favorito de don Luís, es salteado en aceite con ají cacho de cabra y agregando la sal al final.


Camarones recién sacados de río Limarí. Abril 2009 foto de Anabella.