lunes, 15 de febrero de 2010

Cocina Chilena, Cosa de locos…

Cosa de locos…




Locos y otros mariscos en Coquimbo. Foto de Anabella.


Por mi trabajo suelo pasar varios días al mes recorriendo algunos lugares de nuestro país lejos de los “circuitos turísticos” más nombrados.

Aprovecho estas estadías o “salidas a terreno” para ir conociendo un poco más las costumbres de cada lugar, aprendo y descubro cada vez cosas novedosas (al menos para mí) de nuestra cultura a través de lo que las personas preparan, comen y cuentan.


Rara vez dejo de sorprenderme, de lo poco que sabemos en realidad de las comidas de este largo y variado país y, no dejo de preguntarme como hacer para compartir estos hallazgos y aprendizajes; pensando en que tal vez este blog sirva un poco para hacer algo mas visibles preparaciones que no son solo un plato de comida o una bebida, sino que son todo un manifiesto de la geografía, producción, costumbres y saberes de los lugares y la gente que los prepara.


Otras veces me asalta una increíble euforia, al constatar que alguna preparación de la que he sabido solo por antiguos libros de historia o de cocina, son platos reales –es decir existen y no son letra muerta-; que están ahí delante de mío y que quien lo preparó me cuenta cómo o porque lo prepara, recordando de quien lo aprendió, por que motivo lo prepara de esa forma y no de otra. Que productos usa, o con que puede reemplazar alguno de los ingredientes y finalmente casi siempre va ligado a alguna historia de su familia, del lugar y de algún acontecimiento importante.


No hay comida buena o mala, somos nosotros los que hemos “aprendido” a catalogarla como tal. En palabras de Máximo Montanari -notable investigador e historiador de la alimentación- plantea que los valores del sistema alimenticio surgen como resultado y representación de los procesos culturales que conllevan la domesticación, la transformación y la reinterpretación de la naturaleza.


La comida, pertenece a la cultura que los seres humanos construyen y gestionan. Es cultura cuando “se produce”, ya que los seres humanos no solo se conforman con utilizar lo que encuentran en la naturaleza, que es lo que hacen las otras especies animales; los humanos creamos nuestra propia comida.


No basta con capturar o cosechar; pasa a ser relevante el producir. La comida es cultura cuando se prepara, debido a que con los productos en la mano lo que importa es su preparación, transformando estos productos mediante el fuego y elaboradas técnicas expresada en la práctica de la cocina.


Montanari comparte con nosotros en “La comida como cultura” que el gusto no se encuentra en la lengua, sino en el cerebro –órgano histórica y culturalmente determinado, por el cual aprendemos y transmitimos criterios de valoración que varían en el espacio y en el tiempo. En tanto lo que en una época o lugar se juzga positivamente, en otro momento o lugar pudiera ser considerado desagradable.


La definición del gusto es parte del patrimonio cultural de las sociedades y estos pueden ir cambiando en el transcurso del tiempo.


Los locos





Tabla 1. Muestras de loco, Concholepas concholepas, obtenidas de conchales del Holoceno Temprano-Medio excavados en Los Vilos. LV: Los Vilos.

http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-71782004000100010&script=sci_arttext investigaciones marinas.


En Chile los locos (Conchalepas conchalepas), moluscos gastrópodos bentónicos, son conocidos y apreciados; habitan los fondos marinos rocosos entre 0 y 50 metros a lo largo de nuestras costas. Es un animal carnívoro, que se alimenta de picorocos, lapas y choritos. Posee sexos separados y se reproduce por fecundación cruzada.

Nosotros los consumimos crudos o cocidos en variadas preparaciones y se exporta en conserva o congelado principalmente a Japón, Taiwán, Singapur, Hong Kong, China, Estados Unidos, Canadá, Méjico y Malasia.

Como el loco ha sido intensamente explotado por el hombre, hay una disminución importante de sus poblaciones. Lo que llevó a determinar áreas de manejo y esta sujeto a veda; siendo en la actualidad de 10 centímetros su talla de captura. Su extracción es artesanal y tengo entendido que se fijan cuotas de extracción. Recuerdo la película chilena “La fiebre del loco” que nos pone en el escenario chilote de su extracción y nos muestra lo que sucede en torno a esta labor (parte cierta y otra quizás pura imaginación).

Atrás quedaron en nuestra memoria los locos de gran tamaño, que han pasado a ser casi un recuerdo de infancia; los que se pueden encontrar en el mercado nacional en la actualidad son bastante mas chicos que lo que nos traen nuestras reminiscencias.



La primera mención de estos moluscos


En Apuntes para la Historia de la comida Chilena de Pereira Salas, en el capitulo dedicado a “La abundancia barroca criolla”, comenta que algunos de los productos del mar chileno adquirieron “apellido”, es decir en ciertos lugares eran abundantes y muy buenos por lo que se distinguían por zona. Del loco deja registrado San Antonio con sus sartas de locos y ostiones.


También agrega que la bondad de los productos chilenos en la época colonial puede probarse por las exportaciones registradas en los libros de la Aduana de Santiago, añadiendo un pequeño párrafo que hace alusión al teólogo Jesuita Manuel Lacunza quien entre otros relatos hace mención a la posibilidad de “hartarse en Valparaíso de pejerreyes y jaibas, de erizos y de locos”. Pereira Salas menciona luego en La Cocina de la Patria Vieja y la Patria Nueva el “Nuevo Mercado”, al pie del Puente Grande “superabundantemente surtido” en el que entre muchos otros productos era posible encontrar locos y picos (picorocos) de Coquimbo.


Nos recuerda en su Glosario Gastronómico que los Locos (Conchalepas conchalepas), molusco gastrópodo están presente en las costas de Chile y el sur del Perú, desde Callao hasta Cabo de Hornos. También se encuentra en el archipiélago de Juan Fernández. Su carne fina y deliciosa, altamente apreciada por los gourmet, es producto de su alimentación basada en picorocos, lapas y choritos. Debido a que ha sido intensamente explotado por el hombre, ha resultado en una disminución importante de sus poblaciones.


Locos recientes


En una de las actividades en que tenía que participar, en el secano costero de la IV región cerca del Parque Fray Jorge estaba contemplada dentro de la jornada de trabajo -cuyo objetivo era la fabricación de deshidratadores solares- el hacer un alto para almorzar.


Como siempre un grupo se encargó de alimentar a todo el grupo involucrado en la actividad comunitaria, esta vez junto con hacer algo de carne (brochetas) en un horno solar, se dispuso como es costumbre por allá un caldo y luego de fondo unas enorme empanadas fritas. Los ingredientes para ambas preparaciones habían sido encargados en una caleta cercana al lugar y ese día debían traer desde la costa “mariscos” para hacer el caldo y para relleno de las empanadas, cuya masa ya estaban preparando un grupo de señoras.



Manos en la masa, haciendo empanadas Punilla IV región. Foto Anabella


Mi sorpresa fue mayúscula al abrir el paquete y ver en su interior una gran cantidad de locos de enorme tamaño, creo que desde la infancia no veía especimenes de ese tamaño, pregunté si era porque los habían tenido en remojo con agua salada para que se hincharan. La respuesta fue negativa, los locos ¡eran así en su estado natural!


Mientras el grupo a cargo de la cocina continuaba con los preparativos, picaban cebolla, papas, zanahorias y los locos mientras otras terminaban el amasijo.




Picando locos, Punilla. Foto Anabela

Para hacer el cuento corto, comentaré que el resultado del almuerzo fue algo que me dejó entre perpleja y fascinada. Nunca se me hubiera ocurrido usar locos picados y armar una carbonada con ellos… será porque en mi experiencia con los locos siempre los había considerado como un bien escaso, mas bien caro que se sirve en ocasiones especiales. Locos cocidos en una entrada con salsa verde o mayonesa para agasajar, a veces como relleno de empanadas, o ya como sumum un chupe de locos.


Mientras que acá, los utilizaban para algo tan clásico y tradicional como una carbonada, infaltable plato con caldo en los tradicionales almuerzos campesinos hasta el día de hoy. Y de segundo unas enormes empanadas fritas con pino de locos al que le añadieron azúcar, para postre un plato enorme de mote con huesillos y para finalizar mate o “agüita” de montes (hierbas).


Finalmente el día fue redondo, el grupo aprendió a construir las deshidratadores solares para luego poder usarlos y secar frutas, verduras, carne para charqui y yo me volví con nuevos conocimientos acerca de nuestras comidas –supe que por esas localidades cada “marisco” es llamado por su nombre y para ellos marisco es una especie en particular. También comentamos acerca de comidas medio dejadas de lado en estos tiempos como las “tirala a la olla” (pantrucas), el Cututín postre de leche hervida endulzada, con trigo majado cocido en la misma leche.


Algunas recetas antiguas con Locos.



Carbonada de Locos. Punilla IV región. Foto de Anabella.

Caldillo de locos
Manual de Cocina 1925

Se cuecen los locos y se parten en tajadas con huevo duro y perejil, se saltan en un poco de color y se pone el caldo necesario.


Carbonada con machas
Manual de Cocina 1925

Se pican las verduras, se ponen a la cacerola con un poco de color y se dejan hervir lentamente al vapor con un poco de caldo.

Las machas se unen a las verduras poco antes de servirlas, saltadas en color con cebolla y perejil, y orégano.

Si las machas se ponen con anticipación se endurecen, se preparan al momento de unirlas a las verduras.

En la misma forma se prepara con locos, pero los locos deben ser cocidos aparte.

Chupe de locos
Manual de Cocina 1925

Se cuecen los locos y se parten en pedazos de regular tamaño.

Se fríe en una cucharadita de aceite y en una cucharada grande de mantequilla un poquito de cebolla, se añade el loco y se fríe todo junto un momento, añadiendo miga de pan rallada; poco a poco se aclara con mitad leche y caldo, dejando la salsa espesa.

En el momento de servirlo se le pone nata, queso, ají, huevo duro.


Empanadas de locos
Manual de Cocina 1925

Los locos cocidos muy blandos, se cortan en pedazos chicos, se amortigua la cebolla en una o dos cucharadas de color, se añaden los locos, sal ají y un poco de agua con que se cocieron los locas, huevo duro.

Se forman las empanadas chicas.




Empanadas fritas de locos. Foto Anabella

Masa especial para empanadas

Manual de Cocina 1925

Una libra de harina, cuatro onzas de grasa, dos o tres yemas, salmuera, mitad leche mitad agua, un terrón de azúcar. La grasa y la salmuera se mezclan con la harina hirviendo, se soba mucho y se extiende delgada.

El agua se calcula poco a poco, primero se mezclan las yemas y se incorporan con la harina, se mezcla la grasa por cucharadas y la salmuera poco a poco lo indispensable para no aguar la masa que resulta dura.

Para que doren las empanadas se les unta color o clara de huevo a medio batir.

Los que saben dicen que para que los locos queden blandos, el secreto está en apalearlos; a las lapas hay que pegarles sólo un poquito y suavecito; al revés de los locos, con los que hay que ensañarse hasta que queden como papas.

“Lo que se come en Chile”, Ismael Espinosa V.




Almuerzo comunitario Punilla IV Ovalle. Foto Anabella.


Me hizo mucho sentido lo planteado por Montanari en “La comida como cultura” definitivamente el gusto no se encuentra en la lengua, sino en el cerebro y es parte del patrimonio cultural de las sociedades y estos pueden ir cambiando en el transcurso del tiempo.

La comida es cultura cuando se consume, porque a pesar de que podríamos comer de todo, no lo hacemos; sino que elegimos nuestra propia comida -un sin pensarlo- pero considerando aspectos que van de la mano entre otras con dimensiones económicas y nutritivas también con valores simbólicos de la misma comida.

Terminando con una frase de Montanari… “la comida se configura como un elemento decisivo de la identidad humana y como uno de los instrumentos más eficaces para comunicarla.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Chile, cocina de una fértil provincia

Chile cocina de una fertil provincia


Recetas: Perol de maríscos, Perol de Langosta, Corvina Pehuén, Torta Catalana.

Mucho tiempo ha pasado desde que Alonso de Ercilla y Zúñiga escribiera “Chile, fértil provincia y señalada en la región antártica famosa,”… mientras que otros más escuetos describieron nuestro país como una “larga y angosta faja de tierra”.

Este largo país tan diverso en paisajes y climas tiene desde desierto árido, hasta glaciales, extendiéndose de mar a cordillera. Su diversidad junto a las características propias de cada zona, permiten la producción de una amplia variedad de productos que hemos ido utilizado para ir tejiendo a través del tiempo una historia culinaria en la que se han ido combinando aportes culturales diversos.

En el día a día, o mejor dicho en el trabajo en terreno que suelo hacer –ligado a trabajo con organizaciones campesinas- tengo la suerte de poder compartir con mujeres y hombres que sigue fuertemente vinculados a la tierra y a sus localidades. Estas experiencias enriquecedoras aportan al conocimiento de primera mano; por lo que permiten recoger antiguas tradiciones en la realización de tareas productivas del campo, tradiciones y costumbres en la preparación de alimentos, junto a elementos de la cultura popular.

De ahí es que surgen una serie de preparaciones que no son muy conocidas en otros lugares del país; recetas procedimientos y productos que están –de no ser registradas- a punto de la extinción. Cosa que sería una verdadera lastima.

En nuestros días, una de las posibilidades de poder conocer algo de la historia de la cocina chilena es recurriendo a libros ya sea de relatos de viajeros, antropólogos que se han estado dedicando al tema, algunos historiadores y otros profesionales de las ciencias sociales. Pocos son los registros existentes de otro tipo de fuentes; en este minuto se me vienen a la memoria algunos escritos de Oreste Plath y de Alfonso Alcalde.

Aun sabiendo la carencia de fuentes escritas para poder conocer mas de nuestras tradiciones culinarias, hay que tener presente que el que marca un hito es el historiador Eugenio Pereira Salas.

No dejo de revisar recetarios antiguos y otros escritos acerca de nuestra comida y costumbres, en estas lecturas voy intentando encontrar algunas referencias de preparaciones con las que me voy encontrando en la actualidad, resulta difícil muchas veces poder encontrar datos que avalen la procedencia o el modo de preparar de varias de las”curiosidades” con que uno puede encontrarse. Así y todo sigo leyendo y buscando.




Foto de Expo en Nancagua, plato de “Machitos”. Anabella


En “Sabor y saber de la cocina chilena”, escrito por Hernán Eyzaguirre, con ilustraciones de Renzo Pecchenino (Lukas) me detuve con la secreta esperanza de encontrar algún dato algunas de las comidas con las que me he encontrado en estos últimos meses por la IV y VI regiones de chile.

En el prólogo de dicho libro, Enrique Lafourcade nos recuerda que la cocina chilena sabe a cocina hispánica, haciéndonos un llamado a tener presente los aportes pre-colombinos -de por lo menos la mitad de las materias primas usadas en nuestra cocina-, sin dejar de lado los procedimientos de la gran cocina francesa del siglo XIX ligados a la preparación de muchos de nuestros platos. Sus dichos me hacen especial sentido si pienso en las comidas de estas dos regiones donde he estado más a menudo en el último año.

Agrega que como casi todo en Chile, “se trata de un mestizaje, de una alianza y suma de Viejo y Nuevo Mundo” me atrevo a agregar; que en la actualidad se han sumado: otros elementos, ingredientes y modos de preparar venidos de fronteras lejanas y otras mas cercanas que se van fusionando o adicionando a nuestra cocina. Han proliferado platos tales como risotto de quínoa, deconstrucciones y otras yerbas, pero eso en las mesas de mantel largo, ya que en lo cotidiano del campo esto no sigue el mismo ritmo.

Choclos cocidos en caldo de arrollado. Anabella


Nuestro pasado culinario nos habla de dos grandes rasgos de la cocina chilena: un ciclo de guisos cuya base es el maíz (americano) y, por otra parte los guisos cuya base es el cerdo (español).

El libro también nos pone al día con los fines del siglo XIX, citando que las fortunas mineras y bursátiles, la clase media y aristocracia chilena “se refina” e importa cocineros franceses, enólogos y produce sus vinos. La creciente clase media y el pueblo vuelven “al buen comer” en esa época. Luego la cocina se proletariza durante el Frente Popular y aparecen en Santiago una cadena de cocinarías llamada “Las Cachás Grandes”, y estaban los clubes radicales y los demócratas en que se comía abundantemente y de buena calidad.

Entretenido y ágil libro este “Sabor y saber de la cocina chilena”, recorre nuestra historia de la cocina desde los cronistas hasta comienzos del siglo pasado, incluyendo el centenario. Abarca la Cocina Chilena de descubridores y conquistadores, cocina colonial de mísera capitanía general, de Patria Vieja y Patria Nueva, de la República, de los emigrantes –con aportes de alemanes, franceses, suizos, judíos, italianos que fueron llegando a nuestro país desde 1850 y hasta nuestros días.

La Cocina Chilena de la que hay registros a través de escritos diversos, habla de una cocina que conjuga campesinos españoles de comienzos de siglo, con millonarios viajeros que importan desde hábitos hasta “chef” y así muchos elementos que van permeando nuestro modo de comer.



Cocinando con sol arrollado cocinado en cocina solar. Anabella

A la fecha como casi todos los países, en Chile ha habido un fuerte éxodo rural y como contrapunto un enorme crecimiento urbano, la economía de mercado ha desplazado la de subsistencia de la mano con un rápido desarrollo del comercio y transporte internacional hechos que también en inciden en el qué y el cómo estamos comiendo. Por esto es que me parece fundamental aprovechar ahora de dejar para el futuro registro de lo que aun es posible encontrar en las mesas y cocinas mas alejadas de las grandes cuidades, ahí está viva buena parte de nuestra historia y de nuestra cultura.

Un importante aporte a nuestra memoria histórica, en el libro mencionado es al final, un recetario dividido en 37 recetas “Chilenas tradicionales” y 15 de un prestigiado, antiguo y extinto restaurante capitalino el “Arlequín”. Recetas que iré compartiendo poco a poco.

No está de más decir que en “Sabor y saber de la cocina chilena” lo agrupado en recetas tradicionales en , va más allá de los platos campesinos conocidos hasta hoy como el chancho arrollado, el charquicán, los porotos granados y otros. También agrega en este listado el Goulash Húngaro, el Jamón Montparnasse y el Risotto a la milanesa que son claramente una introducción de preparaciones llegadas de la mano de los inmigrantes.

Tendré que continuar revisando otros libros y recetarios a ver si puedo encontrar alguna referencia a preparaciones que voy encontrando en mi camino. Continuar mis conversaciones y anotaciones de los “hallazgos” de antiguos platos chilenos y seguir aprendiendo de las mujeres que generosamente comparten sus saberes.


El Perol


Mariscos en mercado coquimbo 2009. Anabella

Aunque en el diccionario RAE, Perol es descrito como: “Recipiente de metal de forma semiesférica con dos asas que sirve para cocinar alimentos”, mis recuerdos son de un plato habitual de lugares en que la espacialidad era de pescados y mariscos; actualmente es casi todas partes lo que ofrecen son mariscales o jardines de mariscos, para guiarme en la preparación de un perol eché mano a esta receta que no es exactamente igual a lo que guardo en mi memoria, me trae recuerdos de costa y de norte. Antes de compartirla debo mencionar que el Perol también se prepara en otras latitudes y que en nuestro país específicamente en Juan Fernández figura el “Perol de Langostas”.

Perol de Mariscos
Cocina practica chilena
Miguel Subercaseaux

3 locos cocidos
1 bolsita de piures (3/3 taza)
4 a 6 ostiones
4 erizos
1 kg. de machas
1 Kg. de choritos
1 Kg. de almejas
1 taza de colitas de camarones cocidas (o congelados)
¼ taza aceite
3 o 4 cucharadas de jugo de limón
2 cucharaditas de salsa de carne
Sal, pimienta, ají en pasta al gusto
1 o 2 cebollas picadas y amortiguadas al gusto
2 o 3 cucharadas de perejil picado fino

Cueza los locos (previamente limpios) en agua hirviendo 45 minutos en olla a presión.

Retire las lenguas a los erizos y límpielas. Lave las machas, colóquelas paraditas en una fuente y báñelas hasta cubrirlas con agua hirviendo. Cuándo se enfríen, retire las valvas y limpie las machas sacándole las partes negras.

Cueza los choritos al vapor, es decir, se lavan bien y se ponen con poca cantidad de agua, a fuego moderado 5 a 7 minutos.

Los ostiones se limpian y se dejan solamente los medallones.

Mezcle todos los mariscos, alíñelos a guato con aceite, jugo de limón, salsa, ají sal y pimienta. Sirva acompañado de la cebolla y el perejil.


Perol de langosta Fernandeziana (para 4)
De http://www.jumboblog.cl/masdetallereceta.asp?id=114&cat=4

2 Langostas vivas 1/2 kilos de papas (4 app)
1 zanahoria
1/4 zapallo camote
Ajo, pimiento rojo y verde, cebolla (para hacer un sofrito)

1 caluga caldo concentrado cilantro aceite sal a gusto Se prepara un sofrito en una olla grande, se corta la langosta en trozos y se le saca el coral y se coloca en una taza a parte. La langosta en trozos se vierte sobre el sofrito y se revuelve, luego se agregan las papas cortadas como para carbonada, junto con el zapallo cortado de igual manera, la zanahoria picada en cuadritos, se revuelve todo bien y se agrega abundante agua hasta que se cubra todo, se agrega sal a gusto. Se deja cocinar todo durante 30 minutos. Mientras se cocina el coral que esta en la taza se comienza a revolver con fuerza con una cuchara durante 2 minutos y se vierte sobre la olla, se revuelve la olla hasta que se incorpore todo y se deja cocinar otros 5 minutos y se retira. Se sirve en platos de greda colocando abundantes trozos de langosta y decorando con cilantro o cibulette a gusto, puede acompañarlo con vino blanco.


Corvinas mercado fluvial Valdivia. Manuel Pinto

Corvina Pehuén (o al piñón). (6)
Yanet Fernández
Cañete VIII Región
En Primer concurso Cocina Tradicional Chilena
Prodemu

1 kg. Filete de corvina
1 cebolla mediana cortada en pluma
1 zanahoria mediana rallada
1 ½ taza de sidra de manzana
2 dientes de ajo molidos en piedra
1 cucharadita de tomillo finamente picado
Sal y pimienta a gusto

Para salsa de Pehuén

½ kilo de piñones cocidos, pelado y picados en rodajitas
¼ Kg. de changles cocidos desmenuzados
1 taza de crema para batir
½ cucharadita de ralladura de nuez moscada
3 cucharadas de ron
1 pizca de merquen
1 cucharada sopera de harina cruda, disuelta en un poquito de leche
Sal a gusto.

Haga un adobo con la sidra de manzana, ajo molido, tomillo, sal y pimienta, y deje macerar el filete de corvina en la mezcla por una hora aprox. Luego enmantequille un azafate de greda mediano y cubra con cebolla pluma y zanahoria rallada; disponga sobre esto la corvina macerada y el sobrante de la mezcla. Lleve al horno, previamente calentado; durante 25 minutos aproximadamente, revise un par de veces y si nota que el adobo se seca mucho, rocíe con más sidra mezclada en agua.

Mientras se cocina el pescado ponga en una olla pequeña, para preparar la salsa, la crema, la nuez moscada y el merquén a fuego lento durante 3 minutos. Luego añada los piñones en rodajas, los changles desmenuzados, el ron y la harina disuelta en leche. Deje espesar, si la salsa queda muy espesa corrija con leche.

Para servir; en un plato bajo grande ponga jugo sobrante de la cocción de las cebollas y zanahorias. Sobre esto disponga un trozo de corvina y bañe con la salsa pehuén cuidando cubrir el pescado con la mayor cantidad de piñones y changles. Acompañe con papas salteadas y espolvoreadas con apio picado muy fino.

El pehuén es árbol sagrado para los Mapuches y el Canelo lo es para la Machi. La naturaleza en si es sagrada para los pueblos originarios que ven en ella la razón de su existencia. Sin la naturaleza no existiría la vida sobre esta tierra y sin la diversidad de sus especies tampoco existiría el hombre.

Los pueblos originarios desde muy temprano y con pocas excepciones han tratado de reponer lo que han tomado prestado de ella como verdaderos e innatos naturalistas. El Pehuén ha sido desde siempre el árbol protector de los Pehuenches lo que les ha garantizado la subsistencia ofreciéndole sus frutos en forma de semillas comestibles ricas en carbohidratos, minerales y proteínas, esta semilla es el piñón.

Los Pehuenches se alimentan del piñon consumiéndolo cocido o tostada, en forma de harina o de pan, como base de guisos y también en forma de vino. Su sabor se puede asociar, con buena voluntad, al de las castañas.

La Torta Catalana
Antigua receta Serenense proporcionada por gentileza de doña Raquel Herreros de Herrera.
En Sabor y Saber de la Cocina Chilena.
De Hernán Eyzaguirre Lyon.

Preparación:
Se unen ½ libra de harina corriente y ½ libra de harina candeal (una libra corresponde a 453.592 gramos y la harina candeal es el nombre que le dan en el norte campesino a la harina integral).

Se revuelve bien y ahí se quiebran 12 huevos. Se hace una masa y se soba bien. Se hace un hueco al centro y se le ponen 4 cucharadas de manteca derretida caliente, pero no hirviendo.

Se agregan 3 cucharadas de grasa empella derretida. (La manteca y la grasa se derriten separadamente). Se une todo y se soba bastante. Se uslerea. Se cortan las hojas redondas. No se pinchan.

Se lleva a horno caliente. Si la masa se engloba, se baja con una palita. Se arma la torta con tres hojas.

Preparación del relleno:
Se pone a hervir ½ Kg. De chancaca en tres tazas de agua con cáscaras de naranja, clavos de olor y canela. Después que hierva bastante se cuela y se le vuelve a dar punto hasta que esté espesa.

Se toma media libra de harina candeal y una masita molida en piedra y preparada con 1 clara, 1 yema y una libra de harina. Con todo esto se hace una masa, agregándole leche, se corta en tiras y se pone al horno. Después se muele bien y se le agrega la chancaca.

Se tuestan nueces, se limpian, se pican y se agregan a la chancaca, la cual debe quedar como manjar. De la misma masa del relleno se deja un poco para poner por los lados una vez armada la torta.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Chile, sus comidas: pasado y futuro

Chile, sus comidas: pasado y futuro

Recetas: Alcachofas en revoltijo, Anguila, Pulpo Rapa-Nui, Ostras al gratin, Orejones de manzana con harina tostada (Postre Mapuche).


Cazuela osobuco, Río Hurtado 2009. Foto Anabella

En estos tiempos ya no es raro que se hable de la cualidad patrimonial de las comidas. Hay países que iniciaron hace un tiempo la labor de lograr que se declaren patrimonio inmaterial de la humanidad sus comidas “típicas”. En buena parte del mundo hay un creciente interés por rescatar y difundir productos y preparaciones que los distinguen, además se habla cada día más de las denominaciones de origen. Por otra parte hay una creciente influencia en las cocinas de todas las naciones, de productos y recetas que por la globalización están al alcance de la mano.

En Chile, desde hace algún tiempo se han ido sumando distintos actores para rescatar y revalorar nuestra cocina; compleja e interesante tarea en la que poco a poco confluyen investigadores, cocineros, personas e instituciones ligadas a la producción y al turismo, organismos que trabajan con mujeres, etnias y productores campesinos.

Queda bastante por hacer y sobre todo, me parece es necesaria una mayor difusión de lo que ya se ha realizado.

Si tenemos la postura a nivel país de que la gastronomía es un potencial, no solo para la reactivación de la economía y del turismo; hay otras aristas que también tienen mucho que ver con la vida diaria de los habitantes de nuestro país y con lo que estamos comiendo. Con los trastornos de salud que ocasiona el cambio en el tipo de alimentación que estamos ingiriendo, con los productos tradicionales que se están dejando de cultivar. En tanto me parece que es el momento de ir despejando algunas ideas acerca de que estamos entendiendo por gastronomía chilena y cual es la que queremos impulsar y proyectar a futuro.

Chile se ha fortalecido en el rubro exportación de productos, nuestro clima y otros factores ligados a la producción inciden en poder obtener productos silvo agropecuarios de excelente calidad que son exportados al resto del mundo.
Productores Chilenos pequeños y medianos se han lanzado y siguiendo las tendencias actuales están “innovando”, algunos exportando. Pero seamos concientes que ni los propios chilenos sabemos bien que se produce en todo el país, tampoco es fácil encontrar muchos de los productos nacionales en cualquier feria o supermercado a lo largo y ancho de Chile.


Higos y pasas rellenas con nueces. Concurso gastronómico. Río Hurtado 2009 Foto Anabella

Cocina Chilena

Nuestra cocina, hasta hace un par de años estaba básicamente relegada casi solo a ser preparada en casa y se conseguía en “picadas”; pocos restaurantes ofrecían en su menú platos tradicionales de nuestra cocina a excepción de un par. Tan así la cosa que hace algún tiempo, leí que alguien la describió como la pariente pobre de un país emergente y que ahora (decía sobre la comida chilena) “parece arte de vanguardia”.

Este cambio de percepción dice directa relación con el trabajo de algunos chef, que “reinventaron” el merquén, redescubrieron la quínoa, las papas chilotas y hasta el topinambur del norte altiplanico. Se suma el impulso desde algunos organismos estatales.

También tiene que ver con que poco a poco hay preparaciones y productos nacionales que se han ido incorporando en algunas cartas de lugares que distan bastante de ser picadas.

Es innegable que hay avances, hasta a los fondos nacionales de cultura es posible ahora postular el tema comidas tradicionales (fondo de patrimonio inmaterial). En regiones hay también un creciente trabajo de recopilar, y difundir recetas y preparaciones de tradición. Como escribí anteriormente, nos vamos aprontando a un sinnúmero de eventos ferias y actividades ligadas al tema.
Desde mi óptica, aun queda largo camino por andar… y todos podemos contribuir a perfilar la identidad de nuestra cocina.

Aportes desde recetarios antiguos y de recopilaciones recientes.

Por suerte aún podemos encontrar productos que se vienen utilizando en nuestras cocinas desde tiempos remotos, con ello podemos volver a integrar a nuestros menús cotidianos y festivos preparaciones que se hacían antaño. Como en estos tiempos la preocupación por calorías y grasas ingeridas es más conciente que en esos tiempos; no es ni pecado realizar algunas sustituciones en los ingredientes, es decir en vez de mantequilla o grasa animal aceite o margarina, sucralosa en vez de azúcar. Tampoco veo problema a utilizar técnicas más refinadas o presentación de los platos más acorde a los tiempos que corren, el único reparo que tengo dice relación con los nombres, ojala sean en castellano.

¡A sacarle partido a los productos de nuestra tierra y de nuestro mar!



Alcachofas en la olla, Foto de Anabella 2009.

Alcachofas en revoltijo
El cocinero práctico chileno 1916

12 alcachofas
2 cucharadas de mantequilla
50 gramos de tocino
¼ litro caldo
1 hoja de laurel
1 cucharadita sal y pimienta

Se elije doce alcachofas tiernas, se les saca las hojas de afuera i las pelusas del centro, en seguida se lavan mui bien i se dejan destilar. En una sartén se calientan dos cucharadas de mantequilla y se echan en ellas los corazones de alcachofas hasta que tomen color i se excurran; se coloca en una cacerola las lonjas de tocino con caldo, laurel y orégano, sal i pimienta, se dejan cocer a fuego lento. Se reduce la salsa i se sirve todo.



Anguila en pescaypique.blogspot.com/2009_07_01_archive.html

Anguila
Receta del Maestro Galdámez
Comidas y bebidas de Chile 1972
Alfonso Alcalde


Se pasa la anguila por fondo de agua tibia y se va pelando con cuchillo hasta que quede blanca, se lava bastantes veces. Se sacan las tripas y se lava con agua dulce. Cortar en trozos de 30 a 40 centímetros.

Hacer caldo, picar papitas chicas, cebollas, agregar pimienta, comino y ajo, orégano y ají. Se pone olla con agua hirviendo y se dejan caer trocitos de anguila, mientras s le agrega un poco de arroz o pan picado.



Pulpo , mercado Coquimbo 2009 Foto Anabella


Pulpo Rapa-Nui
Cultura y Alimentación Indígena en Chile
FAO - FUCOA 2005


1 pulpo mediano cocido y trozado
1 banana o plátano no muy maduro
4 almejas crudas
Pisco o algún aguardiente
1 cebolla morada
4 rodajas de piña
4 ostiones crudos

Ya cocido el pulpo, preparar un sartén y calentarlo hasta que esté candente al máximo, agregar aceite vegetal y colocar la cebolla picada en juliana (cuidado, puede que se encienda el satén pero esto le dará en requerido sabor ahumado).

Luego agregar el pulpo trozado en dados de 1 ½ cm. de espesor, enseguida los mariscos y saltear, apagar con un poco de aguardiente (ojo: este término tiene relación con bajar la ebullición y no con apagar el fuego).

Agregar ahora el plátano y la piña, seguir cociendo por dos minutos y apagar el fuego. Servir con un molde de arroz blanco.

Ostras, Foto Anabella

Ostras al gratin
El cocinero práctico chileno 1916

3 docenas de ostras
Limón (jugo)
1 cucharada de harina
Sal i pimienta
2 cucharadas de mantequilla
Miga de pan i perejil

Se escogen ostras grandes y frescas, se abren i se despegan de la concha, se guarda en una taza el jugo que despiden. Se vuelven a colocar en la concha (lavada), se les pone sal i pimienta, jugo de limón i mantequilla batida con limón. Con el jugo de la ostra, que se cuela, se hace una salsa clara con mantequilla i una cucharadita de harina; le pondrá a cada ostra un poquito de esta salsa, se le espolvorea miga de pan i se le pone un pedacito de mantequilla trabajada con perejil i limón encima; se pone al horno por cinco minutos. Se sirven sobre una servilleta.





Orejones de manzana con harina tostada
Postre mapuche
Cultura y Alimentación Indígena en Chile
FAO - FUCOA 2005


Orejones de manzana
Azúcar
Harina tostada

Cocer los orejones en agua y azúcar, dejar enfriar y luego servir con harina tostada.

NOTA: La receta no indica cantidades, por lo que deberá combinar los ingredientes a gusto.

martes, 13 de octubre de 2009

Cocina Chilena, con miras al bicentenario

Cocina Chilena, con miras al bicentenario, o “nuestros platos en nuevos tiempos”.




Ya pasaron las fiestas patrias y este año continúan las celebraciones de la chilenidad y las “efemérides gastronómicas”. Hacia fines de año y como ya es costumbre en Santiago se hará la tradicional muestra de INDAP, en la que productores campesinos nos deleitarán con sus productos. Me comentaron que además en un par de días en la plaza de la Constitución, habrá una muestra también de productores, pero en este caso son los productores orgánicos.

Bueno y si se repite la mano del verano recién pasado, tendremos que estar atentos a la cantidad de eventos locales que se realizarán desde el verano y hasta la vendimia en muchas localidades a lo largo y ancho de Chile. Y de ahí hasta el Bicentenario propiamente tal, seguro que nos esperan muchas más actividades, eventos y tuticuanti ligados a la cocina y a la gastronomía chilena.

Para no ser menos y sumándome con este modesto aporte, por fin pude rehacer la lista de recetas ya publicadas y dejarla vinculada directamente. Con esto espero simplificarles la vida a quienes lo pedían. Hasta yo estoy sorprendida del número de recetas recopiladas en el blog; entre las antiguas de recetarios y algunas que he ido recogiendo en mis andanzas por los campos, tratando de no dejar de lado algunas de las que circulan por Internet.

http://www.cybertour.cl/modules.php?name=News&file=article&sid=120

¿Sabían ustedes que en Marzo del 2010, chef de todo el mundo se reunirán en Chile?

Hace ya cuatro años, ACHIGA comenzó la cuenta regresiva de lo que será traer a Chile a más de 500 expertos en gastronomía de todo el mundo -para el Bicentenario-. Una noticia del 2006 dice lo siguiente “Por primera vez en la historia, un país latinoamericano se adjudicó la realización del 34° Congreso Mundial de la ‘'World Association of Cooks Societies'', que agrupa a 10 millones de profesionales de la gastronomía de 70 asociaciones de los cinco continentes”. La idea de fondo es que este considerable contingente de cocineros de los cinco continentes, tenga la oportunidad de conocer nuestra cultura a través de nuestras comidas, junto a los atractivos turísticos que ofrece chile.

¿Y cómo nos pilla este evento con respecto a nuestras comidas?

Con un panorama de lo más variado… hay afanados en investigar y rescatar las tradiciones culinarias desde distintos prismas -prácticos y académicos-, otros difundiendo lo que hay; mientras que otros sostienen que no hay una identidad en la cocina chilena. Por otra parte lentamente, se van incrementando platos chilenos en menús de distintos tipos de restaurantes.

Oficialmente, el país se ha preocupado de promover productos de Chile en el exterior; llevando a cabo además una serie de presentaciones culinarias realizadas por chef nacionales, los que se han esmerado en recrear platos tradicionales o refrescar el recetario con nuevos aportes utilizando productos habituales pero con nuevas técnicas o presentaciones.

Lastima que este tipo de temas y actividades, suelan tener escaso espacio en los medios de comunicación. Afortunadamente este último tiempo han ido proliferando nuevas instancias para socializar actividades y reflexiones acerca de nuestras comidas (y bebidas).

Hoy me saldré de libreto ya que no me remitiré a preparaciones, platos y/o recetas antiguas; esta vez compartiré cosas más actuales no por eso menos interesantes.


http://www.achiga.cl/

La Cocina Chilena en concursos culinarios

Un par de veces –quizás menos de las que quisiera- he encontrado noticias de ACHIGA (Asociación Chilena de Gastronomía), esta vez me pareció que para tener una “noción panorámica” de por dónde van las propuestas de la gastronomía chilena en hoteles, restaurantes y muestras en las que Chile participa, sería interesante revisar algunos de los concursos de esta asociación y sus respectivas premiaciones; veamos algunos…

XXI Concurso Nacional de Gastronomía organizado por ACHIGA

Categoría Menú Completo,

Entrada “Congrio tibio en dos cocciones, servido con tártaro de alcachofas y palta, acompañado de ensalada de hojas y dressing cítrico”.

Plato de fondo “Roulade de pavo relleno de espinacas e higos secos, servido junto a un flan de camote y zanahorias al perfume de jengibre, endivias caramelizadas y salsa de tomates frescos y jus de pavo”.

Postre “Turrón de chocolate y frutos secos, mousse de queso brie y albahaca, servido con mandarinas caramelizadas y coulis de frambuesas”.
Felipe Farías, restaurante Ópera.


XXII Concurso Nacional de Gastronomía de ACHIGA
En sus dos categorías fueron los siguientes:
Categoría Cocina Tradicional Chilena
Plateada de vacuno en vino tinto, con puré de zapallo camote y espárragos.
Álvaro Barrientos, La Fuente Chilena.

Ajiaco nortino de alpaca, llama y papa chuño.
Rodrigo Durán, Hotel Arica Cadena Panamericana.

Estofado de San Juan.
Mauricio Santos, Hotel Santiago Park Plaza.

Pastel de jaiba con calamares.
Eduardo Miranda, Central de Restaurantes Aramark, Casino Banco Santander.

Categoría Menú Completo
Hay varias medalla, oro, plata y bronce, más una mención honrosa; desgraciadamente no aparecen los platos que presentaron. Si hay datos para otras categorías;

Mejor Entrada
Congrio en dos cocciones.
Hugo Oses, Los Buenos Muchachos de Cumming.

Mejor Plato de Fondo
Medallón de pavo con frutos secos, flan de zanahorias, verduras al tomillo con salsa de tomates y pimentones asados.
Rodrigo Bell-Ville, Rincón Jumbo, Maipú.

Mejor Postre
Terrina de chocolate, frutos rojos a la pimienta y brownies de chocolate con frutos secos y naranja.
Luis Díaz, Hotel Santiago Park Plaza.

www.cronistas.cl/noticia173_Concurso.html

XXIII Concurso Nacional de Gastronomía ACHIGA

Categoría Cocina Tradicional Chilena

"Caldillo de camarón de vega y pan "francés" como en Ñiquén".
Chef: Sergio Rocha y ayudante Nicole Fariña.

"Koru kawel con tukum y iwiñkofke (cazuela de caballo con locro y sopaipillas con pebre de mote)".
Chef: Juan Carlos Quiñeman, ayudante Vivian Reyes de Hotel Four Points by Sheraton Santiago.

"Carbonada de Lapas en panteón del pescador".
Chef: César Ramírez y ayudante Nicolás Salvatierra de Central de restaurantes Aramark - Banco del Estado.


Mención Honrosa
"Greda chilota".
Chef: Juan Llanquihuen y ayudante Marco Vargas de Central de restaurantes Aramark - Clínica Las Condes.

Aramark - Clínica Las Condes.

www.cronistas.cl/noticia173_Concurso.html

Categoría Menú

El ganador de esta categoría, representará a Chile en el Gran Torneo Latinoamericano Azteca, a desarrollarse del 30 de septiembre al 2 de octubre, en Cuidad de México. Por ello, este año las bases del torneo nacional se ajustaron al reglamento del concurso azteca, entregando a cada participante los mismos productos principales que se darán en el torneo mexicano para que cada chef realizará su preparación, consistente en Entrada y Plato Principal. Para la entrada se entregó un salmón, 20 piezas de camarón ecuatoriano y 5 piezas de ostión en su concha. Para elaboración principal se dio media pieza de lechón, media cabeza de lomo de cerdo y dos piezas de pata de cerdo.

Plato entrada: "Secretos del mar"
Plato Principal: "Puerco en tres versiones. Ahumado, Croqueta, y Provenzal".
Chef: Carlos González y ayudante Mauricio Núñez de Hotel Radisson.

Plato entrada: "Sinfonía marina tropical"
Plato Principal: "Delicias de cerdo"
Chef: Homero Burgos y ayudante: Jonadab Flores de Restaurante Dominga.

Plato entrada: "Salmón del pacifico cocido en su piel, acompañado de espuma al curry y yogurt a la menta".
Plato Principal: "Lomo de cerdo relleno con farsa de lechón y frutos seos acompañado de dos salsas: a la pimienta y a la cerveza negra".
Chef: Ramón González y ayudante: Gustavo Ahumada de Hotel Sheraton.

Mención Honrosa
Plato entrada: "Salmón ahumado artesanal sobre salsa fresca de yogurt y mini ensalada de berros y rábanos, crocante de papa. Bombón de camarón relleno con ostiones, pebre de palta y tomate sobre pesto de perejil, cappuccino de bísquet de camarón al jengibre y crocante de merquen".

Plato Principal: Rollo de lechón braseado relleno de espinacas y cabeza de lomo, puré de camote con miel de cuatro especias, farsa de patas de cerdo cubierta de espárragos, nabo envuelto en hoja de puerro confitado en mantequilla, salsa de late harvest y salsa de vino tinto con avellanas".
Chef: Sebastián Martínez y ayudante: Agustín Escobar de Hotel W .

Mejor Entrada
"Salmón dorado al cilantro, relleno con caviar negro sobre kinwa negra con palta. Camarones ecuatorianos en crocante de capeletti, marinados en aceite de oliva en aroma de tandori y duxelle de champiñones en fondo de alcachofa. Ostiones a la vainilla sobre chutney de papayas y espuma de albahaca."
Chef: Luis Rojas y ayudante Víctor Santana de Hotel Plaza San Francisco.


Mejor Plato Principal
Cerdo en tres cocciones con sus salsas, sobre puré rústico de papas, duxelle de hongos y habas en mantequilla.
Chef: Juan Eduardo Passi y ayudante Víctor Cayuman de Soprole.


Cada uno sacará sus propias conclusiones de por donde van las propuestas y si les parece que reflejan o no la raíz de la cocina tradicional.

Los que han llegado hasta este punto, ha de ser que es porque les interesa el tema de la cocina chilena y bien se merecerían algunas de las recetas de estos platos ganadores; lo siento…no estaban disponibles en él o los sitios que consulté… pero creo que no será pecado si divulgo un par de recetas que si están en sitios que cualquiera puede encontrar; no se trata de cualquiera, es el de Les Toques Blanches, capítulo chileno así que si quiere lucirse, aquí hay ideas.


Guillermo Muñoz Albornoz
http://www.lestoquesblanches.cl/integrantes/g_munoz.htm

Chupe de mariscos y hojas de papas fritas
Guillermo Muñoz Albornoz.

Ingredientes para cuatro personas

250 gr pan marraqueta
1 un diente ajo picado
¼ cuch.té comino
¼ cuch.té aji de color
2 un cebollin picado (sólo parte blanca)
½ un pimiento rojo picado
60 gr zanahoria rallada
40 gr mantequilla
50 cc aceite de oliva
50 cc vino blanco
300 gr choritos frescos
100 gr camarones de mar
100 gr carne de jaiba
200 gr navajuelas
2 un locos cocidos
4 un ostiones
200 cc leche
120 cc crema de leche
a gusto sal
1 cuch cilantro
100 gr queso de fundo


Preparación

- remojar el pan en leche; reservar
- cocinar los choritos en poca agua, desconchar y reservar la carne y el caldo.
- limpiar y picar los locos y navajuelas.
- sofreír en aceite de oliva el ajo, cebollín, zanahoria y pimiento, ají de color, comino,
vino blanco y reducir
- agregar 1 taza de caldo de choritos, cocinar por 5 minutos, ahora agregar la crema y
el pan remojado, mezclar todo y cocinar por 10 minutos a fuego lento
- retirar del fuego, agregar los mariscos y el cilantro picado,
- disponer la mezcla en recipientes de cerámica, espolvorear ají de color con trocitos de queso y mantequilla.
- gratinar en la salamandra y servir con hojas de papas fritas.






Filete a lo pobre con empanada de camarón de rió.

Ingredientes para cuatro personas

720 gr filete de res
200 gr cebolla cortada en pluma
8 un huevos de codorniz
300 gr papas hilo para freír
40 cc aceite de oliva
2 dientes ajo machacado
a gusto sal
1 gr orégano
300 gr camarones de rió
Jugo de carne

Para el pino de camarones
Ingredientes:
200 gr harina
40 gr manteca
30 cc vino blanco
80 cc agua tibia
1 gr sal
10 gr cebolla picada en brunoise
6 un colas de camarón de rió
80 gr camarón de mar
½ cuch. cilantro
a gusto sal
a gusto comino
20 gr mantequilla

Preparación
-formar una masa con harina, manteca, vino blanco y salmuera tibia; amasar muy
bien y reposar por 30 minutos,

- preparar el pino, sudando la cebolla en mantequilla, agregar los camarones picados y
aliños; cocinar tapado por 10 minutos y espolvorear cilantro.
- formar las empanadas con la masa y luego freír.
- en una sartén sofreír la cebolla en aceite de oliva y un ajo machacado, agregar jugo
de carne, orégano, sal y cocinar tapado a fuego lento por 5 minutos. Reservar.
- porcionar el filete en 8 medallones de 90 gr cada uno, grillar a la parrilla y condimentar con sal y pimienta
- freír los huevos de codorniz y aparte, las papas hilo

Montaje:
Disponer un medallón de filete en el centro del plato, siguiendo con la cebolla, otro medallón de filete y sobre ellos los huevos., servir con las papas, la empanada de camarones y unos camarones enteros salteados al pil pil.


Y por si se entusiasmaron, revisen aquí: otro par de recetas de otro toque blanche chileno.
http://www.ltb.cl/integrantes/c_carmona.htm....

Buena suerte, buen apetito y sigamos reencontrándonos con la cocina chilena.